Chiquipe tratando de dormir
Nunca ha tenido mucho problema para dormir Chiquipé. Es últimamente cuando ha empezado a renegar cuando la dejamos en la cuna. No quiere quedarse sola: se queja cuando sales de la habitación y empieza a llorar en cuanto te ve poner un pie en la escalera.
Como Cacún disfrutó muchos meses del colecho (aún hoy día se mete en nuestra cama en cuanto se despierta por la noche con algún mal sueño, y si no fuera por la falta de espacio, seguiríamos en ello), hago el intento de que se duerma en la cama.
Le encanta. Primero tiene un subidón de juego. Se levanta, se sienta, grita, coge todo lo que le queda a mano, se lanza sobre mamá Mor, sobre Cacún, sobre papá Gor, sobre las almohadas o los cojines.
Poco a poco va relajándose y entonces es cuando busca el chupete. Lo coge, se lo pone y empieza el complejo movimiento de la "búsqueda de postura". ¡Qué complicado! Se sienta, con la chupe y la gasa en posición, mira buscando sitio, aprieta la gasa con las dos manos y… se laaaanza hacia el lugar escogido. Lo realmente impresionante es que la capacidad de doblarse sobre sus propias piernas, porque normalmente el lugar escogido para aterrizar es aquel en el que se encuentran sus piernas. Por supuesto, no es cómodo permanecer sobre tus propias piernas.
Y así una y otra vez… En algún momento se cansa, reniega, se queja y muestra su rabia con un grito de cansancio. A veces hay que ayudar un poco. Pero no se conforma. Quiere encontrar su postura, la suya propia.
Ayer por la noche 21 minutos hasta que la encontró. Y justo en el 22, Cacún subió por las escaleras gritando: "Mamá, ¡vamos a la ducha!

