Chiquipé aprende a subir escaleras
Hace ya más de un mes que Chiquipé se pasea por casa, con su pata chula, arrastrando todo lo que puede. Cada día se mueve con más rapidez y es más valiente.
Le encanta llegar hasta el espejo de cuerpo entero que tenemos en la entrada, pararse, levantarse y mirar a la niña que hay enfrente, pegarle unos gritos, reirse y hacer "topa, topa" con el cristal. Suele dejar sus manitas marcadas en el cristal dando cuenta de todo este proceso.
El viernes vi que por primera vez subía un escalón. Yo estaba detrás, así es que dejé que llegara hasta donde pudiera. Y sí, aunque hasta ahora sólo se había lanzado a morder la esquina del escalón, está claro que ya puede subirlo.
No sé si recordé decirlo en voz alta: "A partir de ahora hay que tener cuidado con Chiquipé, que ya sube por las escaleras". Pero el sábado estábamos en el comedor viendo a Chiquipé cómo se miraba en el espejo de la entrada. De pronto algo nos distrajo y una lucecita se encendió en mi cabeza: ¡Escaleras!. Y creo que eso mismo grité, o algo similar, mientras me dirigí rápidamente a las escaleras para comprobar que Chiquipé estaba en el segundo escalón y saber que no iba a llegar a tiempo. Y también en esto acerté. Sólo que no contaba con el gran Cacún, que se lanzó veloz a por Chiquipé, cogiéndola y evitándole un buen golpe.
¡Qué escena tan tierna!
Nota: Cuidado, cuidado, cuidado. Esta es la etapa que iniciamos con Chiquipé. Y eso que todavía no ha soltado las manos de la superfície de agarre.

