Pijamas
Lleva dos días Cacún en que se le escapa el pis justo antes de la hora de levantarse. También dos días en que me llaman del cole porque no llega del todo a tiempo de mear. Y no sé si esto será un retroceso o una muestra clara de gandulería o de despiste. Creo recordar que de pequeño tienes poco tiempo para perder meando, así es que lo retrasas todo lo que puedes. Incluso en casa siempre le toca correr al aseo porque espera hasta el último momento.
Le pregunto qué ha pasado, y sé que sabe que lo que tiene que hacer y que le sienta mal mearse encima. Pero a partir de ahí creo que me toca estar un poco a la espectativa, a ver si esto se va a convertir en hábito o es cosa de unos días.
La cuestión es que Cacún tiene tres pijamas: el verde que es el único que se pone sin rechistar, el rojo grande que es la alternativa, y el rojo pequeño que sólo es para momentos de necesidad porque le va un poco corto.
Al salir de la ducha ya sabía que tendríamos polémica, porque el simple hecho de intentar ponerle ese pijama se convierte en una batalla. Y así ha sido hoy también.
- Mira, Cacún, como te has hecho pis en la cama dos días, pues los otros dos pijamas están sucios. Y hasta que no estén listos tendrás que usar este -digo yo con mi más educativo tono
- Pero yo no lo quiero
- Pero es que hace frío y sin pijama pues ya no puedes ir
- Pues yo me tapo con esta mantica
- Es que te mueves mucho por la noche, te destapas y te enfrías. Así es que el pijama no es negociable (término que entiende perfectamente porque el abuelo del campo lo ha utilizado más de una vez para explicarle que al cole tiene que ir aunque acaben de empezar los mejores dibujos del mundo)
Y cuando creía que la discusión había acabado aquí, va y suelta:
- Entonces, si me hago pipí también en este pijama ¿qué pasa?
Y yo he querido creer que era una pregunta sin doblez, que sólo preguntaba qué pijama se pondría entonces. Pero la sonrisita que me ha dedicado no me lo ha dejado tan claro.
Nota: Hoy lo levanto a las siete para mear, aunque tenga que ponerme el despertador y madrugar yo.

