Cincuenta

November 19, 2006

3º de Noviembre

Archivado en: Cacún, Chiquipé, Outdoors por cincuenta a las 11:07 pm

El sábado fuimos a comer a la casa de campo de los abuelos. Llegamos tarde porque Cacún tenía piscina y siempre hay mil cosas que recoger, limpiar, arreglar los sábados por la mañana.

Cuando llegamos nos encontramos a los abuelos y la tita Nu recogiendo la oliva. Y allí que nos lanzamos. A Cacún le encantó revolcarse literalmente sobre la aceituna, cogerla a dos manos y lanzársela por encima de la cabeza, a modo de lluvia. Pero si a Cacún le gustó, a Chiquipé le fascinó ver a su hermano en modo "haciendo tonterías" y no paró de reir a carcajadas. Lo que no tengo claro y si conseguiré algún día quitar las manchas de oliva del pantalón de Cacún.

Riéndole las gracias a su hermano Revolcándose en la aceituna

A mi me encantó coger aceituna. Es algo que no había hecho nunca y me pareció muy agradecida: sin bichitos como la almendra, sin pinchos como el limón, sin mucho esfuerzo caían que daba gusto. No se me malinterprete… que no es que yo quiera ahora trabajar en el campo. Una de las mayores virtudes es que sólo fue un día y que la aceituna era para consumo doméstico. Le estoy cogiendo mucho el gusto a lo de consumir lo que se trabaja una…

Después de comer traté de dormir a los dos polluelos, pero fue imposible. Cacún es realmente feliz en el campo. Independiente y poco amigo de la compañía extraña (incluso a veces de la compañía conocida) se pasea de arriba a abajo con una soltura increible. Le encanta. Llega y tiene ya mil cosas que hacer: con la tierra, en la balsa, con las piedras, regando, con los camiones, escalando a su sitio secreto (que en realidad era el proyecto de sitio secreto del tito An), en la piscina, jugando al escondite, a la pelota… No se aburre nunca.

La abuela me hace reir

Pero, claro, si no duerme la siesta es seguro que en cuanto subimos al coche cae rendido. Y así fue. Se durmieron los dos antes de llegar a la primera curva. Chiquipé se despertó nada más llegar a casa, pero Cacún siguió durmiendo hasta la una de la madrugada en que se levantó muerto de hambre pidiendo comida. Cena a la 1 y media y otra vez a la cama sobre las tres.

Nota: La que terminó el día para el arrastre fue mamá mor, claro, que sabiendo que tarde o temprano pediría condumio, se quedó despierta esperando. Menos mal que papá ha sido el que se ha levantado primero este domingo.


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