Me gusto
Pues sí, Cacún se gusta mucho.
Se pasea por la casa mirándose en cada espejo, en cada cristal, en cada superfície en que se refleje.
Todo el verano se pasea desnudo, y es justo ahora, cuando hace un poco de fresquito cuando hemos conseguido que se deje la ropa puesta. Con los zapatos la batalla todavía continua.
Y ahora, en su faceta de fotógrafo, también se fotografía.
Papá Gor dice que es una herencia de la familia de Mamá Mor, y yo pienso que es verdad. Porque ese poner morritos y gesticular mientras se mira al espejo son gesto muy conocidos en mi casa.
Y parece que Chiquipé también anda por los mismo derroteros…
Nota: Aunque era la que menos utilizaba el espejo en casa de mis padres, reconozco el placer y el gozo que causan mirarse y ver cómo cambia tu cara, tu gesto, poner morritos, reir, llorar, parecer enfadada…

