Cincuenta

November 26, 2006

Noviembre, 25

Archivado en: Cacún, Palabras mayores, Creciendo, Outdoors por cincuenta a las 12:05 am
El sábado por la mañana, piscina, y Cacún me pilló por sorpresa cuando, al darse cuenta de que estábamos en el vestuario de mujeres para cambiarlo, empezó a decir "No quiero ir a la piscina de las niñas". La piscina es mixta, está claro que se refería la vestuario. Y lo que parecía una tontería casi se convierte en motivo de pataleta. Realmente no quería estar en el vestuario femenino, aunque había más niños y yo le expliqué que a mi no me dejaban entrar en el masculino, a pesar de que se ducha conmigo o con su hermana, de que está acostumbrado a estar con mujeres… extraño, pensé, ¿de dónde ha sacado este rechazo por el lugar? ¿O es diferenciación sexual, ya?¿Momentáneo o será más constante?

Finalmente todo quedó en unas lagrimillas que no se repitieron al volver a cambiarlo a la salida de la clase. Salida que últimamente se produce con una gran sonrisa y la frase "Me lo he pasado suuuper bien"

Después de la piscina vamos un rato a los columpios. Increible, nunca lo había visto taan extremadamente sociable. Estaba en un columpio y acababa de coger la cuerda para subir cuando otro niño llegó y se la quitó de un modo un tanto brusco (me sentó fatal, pero creo que no hay que intervenir en estas pequeñas muestras de cretinismo infantil), y él, tan tranquilo le dice: "Oye, amigo, ¿me dejas la cuerda?", a lo que responde el niño con un rotundo NO. Cacún se queda contrariado, y le dice: "Pues hay que compartir" Se gira, me mira, y le digo: "¿Vamos a otro columpio o esperamos a que suelte la cuerda este niño?" Opta por cambiar de sitio.

Nos movemos a otro columpio donde habían otros dos pequeños. Veo desde lejos que no lo quieren dejar subir. El sube, y conforme me acerco, el otro niño saca la cabeza de la casa y dice:

-No puede subir es nuestro columpio

-No, niño, no es vuestro columpio. Es un columpio público, en un parque público. Así es que es de todos. (no me gusta hablar a los niños como si fueran tontos y aunque quizá no entendiera el concepto de público, apuesto a que soné convincente sin ser en absoluto amenazadora)

-Pues es que sólo pueden subir los que tienen 3- me replica

-¿Y sabes cuántos años tiene Cacún?

-Uno

-¿Se lo has preguntado?

-¡Oye! ¿Cuántos años tienes?

-Tres -dice Cacún

-¡Entonces puedes subir! ¿Juegas con nosotros a la escuela?

Cacún sube a la casita. Pero baja enseguida. Viene hacia mi que me había sentado en un banco.

-¿No te apetece jugar con esos niños?

-Es que quieren jugar a la escuela.

-¿Y no te gusta?

-No, es que eso no es una escuela

-Ah, claro, es una casita.

-Nooo- tono de "otra vez te lo tengo que decir" - es una nave espacial

OK, fin de la conversación. Imaginación sí, pero hasta donde él diga…. No sabe nada este niño.

Después a comer al campo. Tenía ganas de ver a los primos, a Nerea y Miguel que está tan grande casi como Chiquipé con sus dos meses recién cumplidos. Y al final nos juntamos toda la familia, bueno, toda la familia que vive en la ciudad. Los primeros en llegar tras nosotros fueron el tito Ant y Kiki. Mientras montaba su arco y su diana, Cacún me pidió que fuéramos a buscar los huevos al gallinero porque no los encontraba. Yo pensé que seguramente las gallinas habían cambiado de ponedero, cosa que ya había sucedido en otra ocasión, pero fui incapaz de encontrar el sitio. Así es que le dije al tito Ant, ¿podrías ayudar a Cacún a encontrar los huevos? Claro, y los encontró, dejó que los cogiera el peque y a partir de ahí el peque se lo "agradeció" con un trato y una conversación que no había tenido nunca con él. Le contó que quería ser astronauta (¡como Buzz Lightyear! ¿¡Cómo quiéeeen!?-flipó Anto, totalmente desconocedor de los entresijos de la industria de dibujos infantiles) y estuvo con él de un lado para otro, con la cometa, con el carcaj llevándole las flechas del arco…

Darío fotografía sus peces

El siguiente episodio familiar lo provocó la llegada de Albert y Merche. Nada más bajarse del coche, Cacún fue a su lado y le dijo:

- Mis peces están muy bien

- Aaah, qué bien -comentó Albert, todavía no estoy muy segura de si sabiendo a qué se estaba refiriendo el peque

- Y el otro día fuimos al Merca y mamá le compró una caja de color azul con un montón de comida.

¿Se acuerda de eso? La explicación está en que los peces fueron el regalo de cumpleaños de Albert a Cacún, allá por mediados de agosto. Creo que desde entonces no lo había visto o por lo menos no había surgido el tema. Y de pronto, lo ve y allá que le viene a la cabeza tranquilizarlo con que los peces están muy bien, que lo sepas….

El resto del día correteó y no paró ni un sólo segundo. Pa eso estábamos en el campo, con todos los titos dispuestos a dedicarle un ratillo de atención…

Nota: Realmente está cambiando a pasos agigantados en cuanto a relacionarse con la gente. Y últimamente me pregunto si eso será por la escolarización o porque sencillamente le toca evolutivamente tener ese despegue…

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