Sábado, 30
El sábado nos tocó ir a comer a la casa de los padrinos de mamá.
Como papá estaba enfermo, nos fuimos los tres. El abuelo Ginés y la abuela Encarna están instalados allí por unos días y tocaba ir a verlos también. Y de paso visitar a los padrinos y a los primos recién casados, que no sabíamos nada de ellos desde que volvieron del viaje de novios.
Al salir de casa vimos a Toñi con su bebé recién nacida (el 25 de diciembre), Lucía.
En la casa nos esperaban casi todos, faltaban los titos de Murcia que, para no perder la costumbre, son los últimos en llegar. Comimos un poco apretujados (menos mal que no vino papá, que no sé cómo nos hubiéramos metido) pero no importa mucho, porque nos reimos un montón.
Le regalaron a Cacún un casco de verdad, de color naranja y que le encantó. Y para que lo estrenara de verdad, le montaron un pequeño "fuego" en el patio para que lo pudiera apagar con la manguera. Una auténtica actuación.
Pasamos la tarde de lo más tranquilos, cantando y comiendo. Y también vimos un vídeo del 93 en el que estábamos todos en La Cabezuela. Madre mía, me quedé impactada. Y qué bonito es ver años después cómo estábamos.
Nota: En casa de los padrinos evitar siempre hablar de política o temas controvertidos porque no creo que conozca a nadie con quien esté más en desacuerdo y que lo muestren tan a las claras y tan "violentamente". Así es que si uno va a pasar un rato familiar, tiene que ser de buen rollito.









