Cincuenta

December 13, 2006

Los lunes y martes

Archivado en: Y la nave va, Creciendo por cincuenta a las 8:28 am

Los días de la "Luna" y del "Martillo" son horribles. Después de 10 horas de trabajo cada día, más desplazamientos y una hora de comida, paso unas 12 horas fuera de casa, sin ver a los peques. Y llego taaan cansada que no tengo ganas fuerzas para hacer nada más.

Así es que nada de juegos, ni fiestas. Nada de leer/escribir posts. Nada de manualidades, ni punto.

Apenas puedo acabar con mi rutina diaria para antes de acostarme. Pero lo hago porque sé que a la mañana siguiente es peor.

Últimamente noto que esos días los peques requieren todavía más atención. Cacún se vuelve más pequeño, quiere que lo coja todo el rato, y acurrucarse, y que esté con él y le preste toda mi atención. Y Chiquipé, a su manera también pide lo mismo. Yo procuro cogerlos a los dos y estar con ellos al 100%. Pero no sé si es suficiente. Para mi no lo es. Espero que ellos sepan disculpar estos dos días a la semana o que por lo menos no sean tan importantes como el resto de la semana.

Las noches también son más delicadas. No sé si será casualidad, pero estos dos días las noches han sido más movidas. Chiquipé se despierta y se quiere pasar a la cama. El lunes conseguimos que Cacún cambiara su sitio con ella: él pasó a la cuna y Chiquipé se quedó en la cama (la cuna está a mi lado) Pero el martes la cosa no funcionó. Pasamos a Cacún a la cuna y empezó a hacer pucheritos y a decir: "Mamá no me dejes" Lo pasé a la cama y aunque dormí de perfil sin poder moverme el resto de la noche, no puedo quitarme de la cabeza la visión de su sonrisa al abrazarme con los ojos cerrados cuando volvió a mi lado a la cama.

Nota: Realmente deberíamos tener una cama más grande. O adosar una cama individual a la nuestra. 

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