Nochebuena 2006
Cacún se despertó diciendo "Vamos a casa de la abuelita" y "Yo soy el primero que caga el tió"
Vale, el día iba a ser muuuy largo.
Como el ayuntamiento de la ciudad ha puesto castillos hinchables y demás para celebrar las festividades, decidimos salir a dar una vueltecita. Y nos pasamos la mañana paseando al solecito (tenemos una espléndida temperatura de 20 grados), saltando en los columpios y cansándonos mucho, mucho. Y menos mal porque así Cacún durmió una buena siesta que le permitió seguir en pie la fiesta de esa noche. No me gusta que los peques se tengan que adaptar por narices a nuestros horarios, pero la fiesta de esa noche era para los peques y Cacún estaba tan emocionado que hubiera aguantado incluso sin dormir la siesta. Eso sí, hubiera estado más llorón y más flojito.
Pasamos la noche en casa de los abuelos del mar y nos acompañaron, además de todos los hermanos y hermanas de mamá, los Carmelos y familia, y la mamá y hermana del tito Fer. Así es que nos juntamos una buena colla. Y la noche fue tan alegre y festiva como prometía. O más.
Cacún apenas cenó, esperando como estaba el momento del caga tió. En casa se hace después de cenar y el pobre se pasó toda la cena levantándose y llevándole comida a nuestro tió. Al recoger los restos, la tita Angi encontró alguna que otra almeja que dejó su buen rastroaceitoso sobre el sofá.
Y depués de las viandas… tió.
En casa de los abuelos es el tió quien trae los regalos de navidad a los peques. Y Cacún y los primos siguieron el ritual y obtuvieron unos cuantos buenos regalos, un bolsón de caramelos por cabeza y algún que otro detalle de broma por parte del tito mejor y el tito peor, que juntos no hay quien los pare.
Chiquipé estaba durmiendo cuando empezó la fiesta del tió, pero también tuvo una buena ración de regalos.
Al final nos recogimos a las tres y pico, aunque parece que la fiesta siguió hasta más tarde.
Cacún volvió a casa con Buzz, el aeropuerto de Little People y una pizarra que ahora lleva a todas partes. Y llegó a casa tal que así…
Nota: Como era mi cumple, algún regalito me tocó. Pero el mejor regalo fue pasar la noche todos juntos y reirnos tanto como nos reimos.

