Empezamos la mañana con ánimo y tranquilidad. Como no teníamos prisa por ir a comer al campo a casa de los abuelos, desayunamos tranquilamente y nos pasamos un buen rato sentados en el comedor, Cacún y Chiquipé jugando con los juguetes y nosotros viéndolos y participando en sus juegos. Me encantan las mañanas tirados en la alfombra, sin prisas, haciendo lo que nos apetece…
En esas estábamos cuando llamó la tita Mer para decirnos que Papá Noel había pasado por su casa y había dejado unos paquetes para Cacún y Chiquipé. Cacún se puso de los nervios, a vestirse rápido… "Venga, mamá, venga!" A Cacún le habían regalado un estupendo parque de bomberos con todos los útiles necesarios y a Chiquipé un traje muy lindo. Pero, como pasa cada vez que vamos a casa de los titos, Cacún quería todo lo que tenía la prima Ne. Así es que disputas y más disputas, pero con alegría que había muchos juguetes para todos.
Nos dimos cuenta en esas, que se había hecho casi la hora de comer, así es que corriendo para el campo donde podríamos seguir charlando con los titos. Nos juntamos todos menos los titos Albert y Merche. Y yo lo pasé genial. Me encanta ir al campo, me encantan las comidas familiares en casa de los abuelos del campo y me encanta lo bien que se lo pasa Cacún allí, lo independiente que se muestra, la de cosas que tiene por hacer…
Después de comer, las cosas de la familia, charlar, reir, discutir, jugar un poco, encender la chimenea, pasarlo bien en familia, chocolate y lo que se tercie.
Y en esas estuvimos, tranquilos y en comandilla… Y fotos no hay porque me dejé la cámara.
Nota: Imagino que las disputas de hoy crean los vínculos para el mañana. Pero a veces es complicado no intervenir o saber cómo plantear las cosas entre los peques.