15 de enero
Por primera vez he sido consciente de la negativa de Chiquipé a que me fuera.
Esta mañana, al levantarme, la pequeña ha abierto los ojos y ha visto como me incorporaba. Enseguida los ha abierto como platos y se ha quedado mirándome. Primero un puchero, después una queja, se ha girado contra la almohada, la ha golpeado en modo "¡Nooooo!" y se ha puesto a llorar.
Yo me he quedado un ratito con ella, acurrucada, mirándola. Y ella no me apartaba la vista. Y yo sabía qué quería decirme. No quería que me fuera. Yo tampoco quería irme, para qué engañarnos….
Pero como eso no era negociable, le he preparado un biberón y la he dejado con papá… Y me he ido muerta de la pena.
Nota: Como dice papá, Chiquipé está tan tranquila y sonriente hasta que aparece mamá en escena y se pone a llorar reclamando su atención. Pues normal, que para eso soy su madre.

