Carnaval, carnaval
El viernes mamá no fue a trabajar. Era el día de carnaval y, aunque Cacún estuvo enfermo toda la semana, también toda la semana había estado recordando cada vez que miraba su calendario que "el uno y el seis es el día de los piratas".
El jueves por la tarde fuimos a comprar los disfraces: un pirata equipadísimo para Cacún y una frambuesa extra rosa para Chiquipé.
Nos levantamos el viernes como un día normal de colegio. Bueno, normal para los peques porque mamá no los lleva nunca a clase, así es que resulta de lo más especial llevarlos. Dejé a Cacún en su clase con la promesa de volver a la hora de disfrazarse.
*Inciso: ¡Cómo cunden tres horas escasas en casa, por la mañana, con Cacún en el cole y Chiquipé durmiendo!¡Qué mal no poder hacerlo más! Aunque no sé porqué sospecho que me cansaría de estar siempre en casa…
A las 12 estábamos Chiquipé (disfrazada y galleta en mano) y mamá esperando ver salir a la clase de los piratas. El día era perfecto para estar en el patio. Mamá hizo algo de vida social con las vecinas. Desde luego si fuera una mamá al uso (al uso de las mamás de siempre) estaría enteradísima de todo porque en sólo media hora de espera me pusieron al tanto de todo lo divino y humano que sucede en el vecindario… Y esto, quitando los cotilleos absurdos, tiene también una parte positiva: la de insertar la familia en el marco más amplio del barrio que permite también influir en el devenir de las decisiones colectivas.
Las clases fueron saliendo y sentándose alrededor de la pista de baloncesto. Las mamás y los hermanos pequeños en edad no escolar nos situamos en uno de los lados. Y a esperar el desfile.
Después de desfilar las clases por delante del escaso público, pusieron música y repartieron unas bolsas de gusanitos. Todos los peques se levantaron menos Cacún y su amigo David, que se quedaron tranquilamente sentados, comiendo sus gusanitos y "charlando de sus cosas" como acostumbra a decir. Me acerqué y nos sentamos con ellos un rato.
- "Hola, yo soy David" -me dijo el susodicho.
- Ya, ya lo sé, David. Darío me ha hablado de ti muchas veces…
- Mira David, esta es mi hermanita. (presentación en toda regla)
Nos quedamos un rato más, bailamos un poco, nos reímos un poco, charlamos un poco con la seño Rosario… y a comer a casa de los abuelitos.
Esperábamos salir más días disfrazados, pero el mal tiempo del sábado y la pereza del domingo nos dejaron fuera de juego.
Nota: Un carnaval corto. Me encanta el carnaval y el año que viene no voy a dar pie a que se me haga tarde para comprar un disfraz. O tal vez para hacérmelo…

