Cincuenta

March 24, 2007

Una tarde a solas

Archivado en: Y la nave va, Actividades, Cacún por cincuenta a las 6:55 am

Hacía tiempo que mamá y Cacún no pasaban una tarde a solas, una tarde de las de antes, de las de pasear los dos juntos, ir a comprar o simplemente estar, charlar en el coche sin los gritos de Chiquipé queriendo participar en la conversación, sin empujar cochecito, ni montarlo, desmontarlo, tratar de que pase por ahí… en fin, solos los dos.

Papá se quedó con Chiquipé y mamá invitó a Cacún a ir a la biblioteca. Normalmente vamos los miércoles o jueves pero ayer acababa el trimestre de cuentacuentos y quisimos ir a ver la obra que representanban. Como soy muy mala para los nombres y no cogí ningún programa, pues no sé cómo se llamaba la representación, pero la historia era así: Un hada (me encantaron su vestido y su peluca verde) ejerce de narradora y nos cuenta cómo ha llegado hace tiempo a la región un malvado dragón, el dragón de la Mala Educación. Nos sigue contando que esto es una historia (aún así Cacún casi no aguanta cuando vio al dragón) y que ella la puede parar cuando quiera solo con dar dos palmadas. En ese momento entra Pablo, un niño bueno amigo de un mago, que sabe cómo vencer al dragón. ¿El secreto? Ser amable, bueno, educado. De esta manera al dragón le entrará mucho sueño y se quedará durmiendo para siempre. Así es como hace la cosa, hasta que, después de vencido el dragón, a Pablo le da una subida de autoestima y se vuelve egoísta, mal educado y demás… Al final una niña llega para ayudarlo y acaban todos cantando una canción.

La historia estaba bien, acompañada por un guitarrista que ponía la banda sonora y con las cuatro chicas muy graciosas. Pero el auditorio estaba un tanto nervioso y pararon varias veces la obra, aunque de manera graciosa. Cacún no sabía si quería quedarse o irse: por un lado emocionado con la historia pero por otro con miedo por el tema del dragón…

Al final estuvimos hasta el final (por cierto fue bastante corta) y nos quedamos otro buen rato hasta que nos dio tiempo a coger los libros que queríamos llevarnos.

Después de la tarde en la biblio, nos fuimos a comprar un regalito para la prima, que al día siguiente celebraba su segundo cumpleaños. Ya habíamos estado esa semana viendo cosas y Cacún había decidido ya qué podía ser un buen regalo. Además, también había estado "apuntando" qué quería para su cumpleaños. Nada más entrar en los almacenes de juguetes, comentó que como el día siguiente no había colegio, debería ser el día del hijo… y, bueno, como habíamos quedado en que fuera un día sin cole, decidimos que el sábado era tan bueno como cualquier otro. Así es que mamá acabó comprando un regalo para la prima, otro para Chiquipé y otro para Cacún (que consiguió salir d de allí, como el dijo, con su "primera nave espacial")

Para rematar, fuimos al chino-chino y nos llevamos la cena a casa.

Nota: Una tarde genial, con muchos ratos para charlar y pasear. Con muchos momentos de adoración absoluta por mi pequeño Cacún.

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