Día del hijo
Por petición de Cacún, decidimos instaurar en casa el "Día del Hijo" a modo de justicia por el reciente "Día del Padre" y el próximo "Día de la Madre".
Cacún se levantó diciendo que era el día del hijo y que él mandaba. Llegamos al acuerdo de que mandaba también Chiquipé, más por mera formalidad y antecedente para otros años que porque realmente fuera a decidir algo.
La primera decisión de Cacún fue no ir a la piscina. Me costó convencerme que eso también era "tomar las decisiones del día", pero cuando le dices que tiene potestad para hacer lo que quiera en el día, no puedes después recular y rectificar a la primera decisión que toma.
A partir de esa pequeña decisión, todo fueron nuevas decisiones una tras otra bajo el lema “El día del Hijo, mandan los hijos”. Así es que comimos macarrones, porque es lo que le apetecía; nos pasamos la mañana en el jardín los cuatro juntitos; vio una película cuando quiso y no hizo nada que no quisiera (ahora que lo pienso, como casi cada día, pero repitiendo a cada momento que era el día del hijo)
Por la tarde, sin embargo, toda la alegría del día casi se esfuma. Y es que, con tres años, es muy difícil asistir impasible al cumpleaños de la prima y ver cómo destapa regalos que no son para ti. Una de cal y otra de arena.
En el cumpleaños de Nerea lo pasamos bien. Aunque Cacún se pasó más tiempo tratando de jugar al zoo de Little People que tratando de jugar con los otros primos y primas de Ne. Dos años ya… nuestra preciosa prima.
Por la noche vinieron a cenar los titos Fer y Encar y, aunque los papis se quedaron hasta las mil charlando con ellos, Cacún y Chiquipé apenas coincidieron el tiempo del cuento antes de dormir. Es lo que pasa cuando los invitados llegan a la hora de acostar a los peques… que no pueden casi disfrutarlos.
Nota: Un sábado completísimo, aunque menos mal que falta todo un año para el siguiente día del hijo…


hola
Comment por cristhian — May 14, 2008 a las 10:48 pm