Cincuenta

April 17, 2007

Lunes cansado

Archivado en: Cacún, Chiquipé, Creciendo por cincuenta a las 11:18 am

Chiquipé está molida con el tema dental. La salida se está alargando muchísimo y los dolores también. La noche del domingo al lunes fue muy movidita. De hecho mamá durmió apenas tres horas. Así es que ayer, lunes, fue un día de sueño con mayúsculas.

Chiquipé pasó la mañana durmiendo (recuperándose), pero Cacún no durmió nada, absolutamente nada. De hecho el tito Ginés trató de acostarse con él a dormir la siesta y prácticamente fue él quien se quedó dormido mientras Cacún salía de la habitación dispuesto a seguir correteando.

Mamá no fue a trabajar por la tarde. Y estuvimos en el parque un buen rato. Y luego jugando en casa. Y, menos mal que la tarde no se alargó más porque el peque estaba taaan cansado que a última hora no paraba de darse golpes contra todo, de la pura torpeza que le provocaba el cansancio.

A las 9 ya estaba durmiendo. Llegamos de casa de los abuelos, él dormido en el coche. Lo subí a su habitación y cuando estaba quitándole la ropa abrió los ojos y dijo:
- Mamá, estoy muy cansado. No quiero ponerme el pijama. Y hoy tampoco quiero ponerme el pañal.
- ¿Estás seguro?
- Sí, mamá, de verdad.
- Está bien, cariño.

Pensé durante un momento en ponerle el pañal cuando me acostara, porque levantarme en mitad de la noche a cambiar sábanas, mantas y demás parafernalia no me apetecía. Pero decidí que no estaba bien. Si Cacún me lo había pedido y yo había aceptado, tenía que tirar para adelante con las consecuencias. Y, efectivamente, no se lo puse. Y esta mañana nos hemos despertado tempraneros y secos.

Cuando le quitamos el pañal a Cacún, lo hicimos casi del tirón. Durante el día, exceptuando alguna vez de despiste mientras hacía cosas más importantes (todo lo es antes que ir al baño), la cosa fue rápida. Pero la noche no. Estaba claro que no estaba maduro para notar que quería ir al baño. Notamos que se sentía muy mal cada vez que se hacía pis en la cama (yo también, claro) Así es que volvimos al pañal nocturno y todos dormimos mejor. El sueño es muy importante, demasiado como para jugar con él. Hace meses que Cacún se levanta con el pañal seco. Pero esperamos que sea él quien pida no más pañales… Si esto de hoy no ha sido definitivo, el calorcito que nos espera en breve lo será.

Nota: Estoy muy contenta por este nuevo progreso de Cacún, adquirido por él solito.

Andando

Archivado en: Cacún, Chiquipé, Creciendo por cincuenta a las 10:24 am

Viernes tarde. Después de comer en casa de los abuelos del campo, de charla en el comedor, esperamos que Cacún termine de comer. La siesta ha sido larga (los viernes nos levantamos más temprano que el resto de los días) y se ha levantado muy hambriento.

Chiquipé está en la alfombra, buscando qué coger o qué tocar o dónde ir… Localiza el matamoscas, objeto con grado casi de culto para el abuelo. Lo coge. Parece que lo maneja muy bien. Se pone de pie con el matamoscas en la mano, a modo de agarre. El abuelo coge un segundo matamoscas (nunca son suficientes) y se lo da. Lo coge con la otra mano y… ¿qué es esto? Matamoscas en mano, se lanza a andar: a la cocina, de nuevo al comedor y una ida y vuelta constante, parando de vez en cuando para reír y aplaudir, loca de emoción.

Y, sí, nos damos cuenta… Chiquipé, aunque ya había dado sus primeros pasos, no había descubierto hasta ese momento que podía andar, desplazarse a esa altura, mantener el equilibrio, incluso esquivar pequeños obstáculos.

Todo el fin de semana andando sin parar, investigando los diferentes rincones de la casa, emocionada por su nueva perspectiva… tan emocionada, de hecho, que ni siquiera ha intentado subir las escaleras. Incluso se resiste a gatear.

Anda de una manera muy graciosa, con las piernas muy abiertas (como si acabara de bajar del caballo) Va mirándose los pies y manteniendo el equilibro con un ligero balanceo. Se levanta y se agacha muy bien y en cuanto ve que le falta el equilibrio se pone en cuclillas hasta que recupera el equilibrio. De vez en cuando se para, sonríe y se aplaude… Es genial.

El inicio en la vertical de Cacún fue tan diferente como casi todas las demás fases de sus crecimientos respectivos. Cacún casi no gateó. Con once meses dio sus primeros dos pasos y después ya no paró… Siempre fue muy seguro en sus pasos y antes de cumplir el año ya andaba bastante bien.

Nota: La pequeña Chiquipé ya se ha unido al club de las dos patas ¡La de kilómetros que le quedan!

Enfermedades

Archivado en: Y la nave va, Cacún, Chiquipé por cincuenta a las 7:44 am

Otra semana más de mocos. Es increíble cómo se convierten en uno más en la familia: todo el día presentes, acompañándonos en la comida, la cena, los juegos, el baño e incluso en el descanso.
Durante toda la semana (y lo que nos queda, me temo) Cacún y Chiquipé han contado con su inestimable compañía. Por primera vez en la historia, sin embargo, Chiquipé no ha sufrido la temible “bajada al pecho” de los mismos, expresión utilizada cuando se le carga el pecho con mocos y nos toca salir de correntillas. Curioso. Me pregunto si no será la nueva medicación preventiva que nos recomendó la pediatra.
Cacún, en cambio, ha tenido nuevos síntomas de nuevas enfermedades. Todo sorpresas.
- El martes por la noche, al acostarlo, vi que tenía unas pequeñas ronchas por la barriga. Tomé nota mental “Controlar el desarrollo de las mismas”.
- El miércoles por la mañana nada de nada. Nota mental: “Vale, no era nada”.
- Miércoles, hora del baño: nuevamente ronchas. Nota mental: “Vaya, otra vez… será cosa nocturna…”
- Miércoles media hora después, salida de la bañera: ronchas muy coloradas con una cierta inflamación. Nota mental: “El agua caliente no sienta bien a las ronchas”
- Miércoles, cenando: la cara de Cacún empieza a desfigurarse, labio hinchado, ojo hinchado, rosetones en la cara… Nota mental: “Vamos al médico en cuanto acabe de cenar”
- Minuto y medio después: la cara de Cacún no parece su cara y sí se va acercando al modelo “hombre elefante”. Las notas quedan para otro momento y papá Fi coge las llaves del coche y sale corriendo con Cacún.

Me quedo esperando noticias (¿por qué no se habrá llevado el móvil?) Dos horas después, pensando en que se habrían ido al hospital, nota mental: “Llamo a los abuelos, que vengan a quedarse con Chiquipé…” Se abre la puerta y aparecen papá con Cacún profundamente dormido… Su cara vuelve a ser su cara…
Alergia alimentaria. Puede que sea por algo que ha comido y no le haya sentado bien, algo en mal estado, algo en exceso…. algo, no se sabe qué. Nada problemático, la hinchazón es externa.
El jueves y el viernes tiene pequeñas ronchas. Pero nada importante.

Nota: Uff, vaya susto…

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