Caídas
Ahora que los mocos nos dejan espacio libre, Chiquipé ha empezado a compartir otros fluidos con la familia y amigos.
Dos veces, dos se cayó ayer mordiéndose el labio y sangrando (¡con lo escandalosa que es la sangre!) La abuela Eli me lo contaba compungida, no sé si pensando que yo la responsabilizaría o sintiéndose ella responsable.
Pero la cosa está así: Chiquipé está empezando a pasar el día de pie, no quiere sentarse para nada ni trasladarse de otro modo que no sea andando; tiene que aprender y, lamentablemente, se cae y seguirá cayéndose hasta que tenga equilibrio y práctica suficiente. Incluso después.
Así es que la abuela sólo puede hacer lo que hizo: consolarla y quererla.
Y gracias a las abuelas porque están ahí.
Esta mañana se ha levantado con una ligera hinchazón en el labio, que no le ha impedido en ningún momento seguir comiendo tan bien como siempre.
Nota: ¿No es sorprendente cómo cambia la cara un ligero cambio en un labio?

