La recogida del cole
Chiquipé y mamá vamos a recoger a Cacún al cole. A veces vamos andando, a veces en coche porque no nos da tiempo de hacer la agradable ruta que hay desde casa hasta la escuela a pie.
Pero lo que es fijo todos los días es la siguiente escena.
Cacún sale de clase normalmente haciendo monerías: pone los ojos en blanco, saca la lengua, se ríe. Nunca sé si es que está contento de salir de clase o contento de vernos esperándolo a la puerta del cole. Se acerca corriendo, se para al lado de Chiquipé y poniendo voz de “adulto hablando a bebé” (esa típica voz que nos sale sola cuando nos dirigimos a un bebé) dice:
- Siri, ¿es que no le vas a decir nada a tu hermano mayor?¿Ni un beso?¿Ni hola?.
A lo que Chiquipé suele responder con un “Hola, aío” y a otra cosa mariposa.
Entonces se gira hacia mi y me suelta más serio que un notario:
- Bueno, mamá, ¿no me vas a contar lo que has hecho esta mañana?
Y así, de este modo, empiezan siempre nuestras largas tardes a tres bandas.
Nota: No sé porqué siento que debo atesorar estos momentos, estas frases… no para no olvidarlas, sino para recordar el absoluto placer que me produce estar con mis hijos.

