Cincuenta

February 7, 2008

La recogida del cole

Archivado en: Cacún, Chiquipé, Palabras mayores, Creciendo por cincuenta a las 2:05 pm

Chiquipé y mamá vamos a recoger a Cacún al cole. A veces vamos andando, a veces en coche porque no nos da tiempo de hacer la agradable ruta que hay desde casa hasta la escuela a pie.
Pero lo que es fijo todos los días es la siguiente escena.

Cacún sale de clase normalmente haciendo monerías: pone los ojos en blanco, saca la lengua, se ríe. Nunca sé si es que está contento de salir de clase o contento de vernos esperándolo a la puerta del cole. Se acerca corriendo, se para al lado de Chiquipé y poniendo voz de “adulto hablando a bebé” (esa típica voz que nos sale sola cuando nos dirigimos a un bebé) dice:

- Siri, ¿es que no le vas a decir nada a tu hermano mayor?¿Ni un beso?¿Ni hola?.

A lo que Chiquipé suele responder con un “Hola, aío” y a otra cosa mariposa.

Entonces se gira hacia mi y me suelta más serio que un notario:

- Bueno, mamá, ¿no me vas a contar lo que has hecho esta mañana?

Y así, de este modo, empiezan siempre nuestras largas tardes a tres bandas.

Nota: No sé porqué siento que debo atesorar estos momentos, estas frases… no para no olvidarlas, sino para recordar el absoluto placer que me produce estar con mis hijos.

September 13, 2007

Pintura

Archivado en: Y la nave va, Actividades, Cacún, Chiquipé, Outdoors por cincuenta a las 12:57 pm

Chiquipé adora pintar. Hace meses que lo pide; “intá” dice mientras coloca la mano como si cogiera un lápiz y la mueve de arriba a abajo. Cuando coge los papeles/libretas/libros (uno de mis libros de cocina se encuentra entre sus favoritos y no me extraña porque el papel es muy agradable para pintar) y los lápices/rotuladores/ceras/bolígrafos, puede pasar mucho rato, pero mucho entretenida. Para mamá lo peor es que le pide que le dibuje cosas. Y, que nadie se entere, mamá es una auténtica manazas del dibujo. Así es que trato de hacer cosas y ella trata de reconocerlas.

Hace unas dos semanas dibujé un coche y un niño. Chiquipé lo paseó por toda la casa hasta que, en un cambio de actividad cualquiera, lo dejó por ahí. Al cabo de un buen rato Cacún llegó corriendo: “¡¡Mamá, mira lo que ha hecho Chi!!” Tras superar la inquietud que me provoca escuchar una frase como esa, me acerqué a ver qué había hecho…
“Mira, mamá, a dibujado un coche. Pero mira qué coche más bien hecho. Dibuja muy bien.”
¡Qué gracia! Me dio hasta un poco de pena desilusionarlo y decirle que el dibujo era mío, de lo emocionado que estaba. Pero no, al final resopló y dijo:
“¡Ah, claro! Estaba demasiado bien”

Estos últimos días de buen tiempo hemos sacado el papel continuo al jardín, las pinturas y las pinturas dedos. Y Chiquipé no sólo no ha probado ninguna de ellas, sino que además ha mostrado un exquisito cuidado en su utilización y una emoción sorprendente al coger la pintura y esparcirla por el papel. Huelga decir que el resultado final fue de inmersión completa en agua caliente, tanto de Chi y Cacún como del suelo del jardín. Pero eso no es un mal resultado, todo lo contrario..

Ayer justo me pidió que le dibujara un pulpo “Puupppo”. Yo hice todo lo que pude, realmente lo intenté. Cuando se lo enseñé no sólo no reconoció el animal, sino que insistía una y otra vez en darme un lápiz y pedirme un pulpo “Puuppo” mientras señalaba la hoja. Ejem, lo siento hija pero es que un pulpo no me sale mejor…

Nota: Estoy convencida que se va a divertir mucho más que Cacún en la guardería, porque a este le aburre muchísimo pintar y me temo que es de las actividades más propuestas

August 27, 2007

Coincidencias

Archivado en: Cacún, Chiquipé, Creciendo por cincuenta a las 12:52 pm

Cuando Cacún empezó a hablar durante meses todo era Cacún: los coches y las llaves (sus dos grandes pasiones durante esos meses), los libros, las fotos… cualquier cosa era cacún. Papá y mamá empezamos por extensión a llamarlo así. Pero finalmente este nombre se quedó sólo para Cincuenta.

Hace un par de meses, o quizá más y no nos dimos cuenta hasta más tarde, la pequeña Chi empezó a llamar a su hermano “Gacun” (sin acento). Al principio pensamos en que era simplemente un sonido gutural que identificaba a Cacún. Ahora, meses después y mucho más perfeccionado suena todavía más a “Cacun” (aunque sigue sin acento). Sólo utiliza esta palabra para referirse a él, es su nombre.

Curioso y gracioso.

Nota: ¿Será que Chi está leyendo a escondidas este blog?

August 24, 2007

Agua

Archivado en: Y la nave va, Cacún, Chiquipé, Creciendo por cincuenta a las 10:31 am

Desde hace meses Cacún y Chiquipé se bañan juntos. Es un momento de verdadera diversión.
En la bañera tenemos una redecilla llena de juguetes que vamos cambiando con asiduidad porque el agua los estropea mucho. Chiquipé se sienta en una silla de las de bañera (que está a punto de ser dada de baja).
Al principio no se hacen ni caso. Cada uno coge uno o varios juguetes y juegan con ellos sin más. Pero enseguida empieza el auténtico baño. Cualquier pequeño movimiento por una u otra parte puede desencadenarlo: que Chiquipé quiera coger algo que le pilla más allá de Cacún; que Cacún quiera en ese mismo momento lo que Chi tiene entre manos; o, incluso, en algunas ocasiones. que mamá o papá se lancen en un ataque de momentánea locura a salpicarlos… Y de pronto, lo que era un relajante baño pasa a convertirse en “la batalla naval”.
La cosa suele acabar con los dos gritando y muertos de la risa… Y uno de nosotros tratando de secar todo lo que está empapado.

Cuando llegaron los calores, empezaron las visitas a piscinas y playas varias de las que, afortunadamente, tenemos un nutrido surtido por estos lares. Y cuando llegaron las vacaciones de papá, se añadió a todo lo anterior, la única, la estupenda, la refrescante… ¡manguera!. Desde este última entrada en escena Cacún no quiere ni entrar en la bañera. Así, cuando Chi se acerca a la cortina de la bañera y pide ¡Agua!, el baño es para ella sola.

- ¿Qué tal si nos damos un refresco aquí mismo? -pregunta Cacún a cada momento. Y entonces abre la manguera (que ya controla totalmente) y toca baño mangueril “aquí mismo” o sea, en el patio o en el jardín.

Claro que la renuncia a la bañera y el jabón no ha sido en balde, porque Cacún ha inventado toda una serie de técnicas de salida del agua, muy útiles y divertidas… Sé cómo se ven, pero todavía no sé cómo se hacen el “Doble chorro” o “La Alpina”

Nota: A ver quién vuelve a meter en la bañera a Cacún. Menos mal que nos quedan meses de calor.

August 12, 2007

Verano

Archivado en: Y la nave va, Cacún, Chiquipé, Creciendo por cincuenta a las 7:22 am

Después de un mes en que lo máximo que hemos estado separados ha sido un par de horas, llegó la vuelta al trabajo y la rutina habitual. Menos mal que papá tiene vacaciones este mes y así los peques siguen teniendo horario de verano, que a grandes rasgos consiste en: me levanto tarde, me acuesto tarde y me paso el día entre agua y arena (llegando este tema de la arena a límites insospechados).

Nos echamos de menos. Yo toda la mañana frente al ordenador repaso los momentos en que habíamos dividido la jornada. Y ellos, según me dice papá, preguntan dónde está mamá. Bueno, Chiquipé pregunta por mamá. Cacún muestra su lado más “aséptico” al mirarme por encima del hombro cuando llego, como si no hiciera ocho horas que no nos vemos, como si no le importara… y luego se comporta de una manera extraña, tratando de que toda la conversación gire en torno a sus historias, haciendo participar a todo el mundo en la casa y buscando nuestra atención exclusiva… Lo veo, los veo a los dos y los conozco tanto, tan profundamente, que a veces sus gestos son claros como si estuvieran diciéndome con palabras lo que no saben decir todavía. Y podría decir aquello de “los conozco como si los hubiera parido”, pero no, no es nada apropiado. Porque en realidad y aunque los haya parido, los conozco porque los miro, los escucho y los retengo en cada minúscula partícula de mi ser…

Estamos de vuelta.

Nota: No es que sea ñoña, es que me salen las penas por el abandono obligado y la pérdida de la cotidianidad que hemos compartido todos estos días y que debiera ser la norma y no la excepción…

May 21, 2007

Con la playa a cuestas

Archivado en: Actividades, Cacún, Chiquipé por cincuenta a las 10:13 am

Este fin de semana nos decidimos a comprar un arenero. Nos parece que el juego con arena, el tenerla a mano, es muy importante en las edades de Cacún y Chiquipé. Y todavía nos queda para ir a la playa. Y no es lo mismo.

Después de la piscina, nos fuimos los cuatro a una juguetería de esas tipo centro comercial… Y pasamos un par de horas impresionantes. Aunque sólo íbamos a comprar el arenero, tanto Cacún como Chiquipé estuvieron muy dispuestos a llevarse todo lo que encontraban a su paso. Pero ninguno de los dos insistió mucho, jugaron todo lo que quisieron, tocaron todo, desmontaron lo desmontable, entraron y salieron de todas las casitas, se montaron en todos los columpios, toboganes, coches, triciclos… y salí con varias ideas claras:

1. A Chiquipé le encanta empujar carros. Normalmente en casa de la prima siempre se lanza a por el carrito de pasear muñecas. El sábado se lanzó a por un carro de la compra (de juguete) que no soltó en ningún momento, al que no dejaba que me acercara ni para enderezarlo (gruñendo cada vez que ponía la mano en la barra) y en el que no quería tampoco meter nada. Sólo empujarlo, pasear por los pasillos.

2. A Cacún no se le da bien todavía el mundo del patinete. Y la publicidad hace estragos en él. Así es que como ahora estamos promocionando Spiderman, pues ahí está, queriendo tener cualquier cosa que tenga la imagen de la araña…

El sábado a las tres y media, nada más comer, Cacún salió al jardín: una concha con arena, la otra con agua. Hasta que empezó a anochecer. Chiquipé no disfrutó tanto de la arena, que es más acuática.
Cuando llegó papá de hacer la compra, Cacún lo recibió con un:

- “Mira papá, he jugado con la arena, he jugado con el agua… En fin…” -con un gesto de satisfacción cercano al éxtasis

Y sí, papá coincidió con una simple mirada en que había jugado con todo, lo había probado todo y estaba muy satisfecho.

El domingo no pudimos arenear porque el tiempo volvió a la primavera más ventosa, con ánimos de llegar a ser lluviosa. Pero ¿aburrirnos? Eso nunca.

Nota: Esperando al próximo fin de semana para jugar también con Nerea…

May 3, 2007

Los libros de la semana

Archivado en: Literatura infantil, Y la nave va, Cacún, Chiquipé por cincuenta a las 8:47 am

Como Cacún estuvo enfermo, mamá fue a la biblioteca y escogió dos libros para él y otro para Chiquipé.

Donde hay un oso hay un problema, de Michael Catchpool. Tiene los ingredientes adecuados para convertirse en la lectura ideal antes de ir a dormir. A saber: animales entrañables, ilustraciones coloristas, repetición en forma de “estribillos” que Cacún me quita de la punta de la lengua mientras los leo… Y final con tropiezos y risas.

¡Qué tontos son los camaleones!
de Pablo Prestifilippo. Ahora que mamá se ha ido a hacer la compra, el protagonista nos enseña su método infalible para detectar camaleones escondidos.
Surrealismo puro con un toque de humor no muy “claro” para peques. Estoy segura que lo disfruté más yo. Aunque a Cacún le gustaron mucho las imágenes y también el despliegue de amarillo que es su color preferido (por ahora). El catálogo de la editorial (Kalandraka) tiene unas cuantas joyas.

El nuevo amigo de Elmer. Este lo cogimos para Chiquipé. Un libro de Elmer de mayor tamaño, cartón más gordo y muy del gusto de Chiqui. Los amigos de Elmer quieren saber cómo es su nuevo amigo. Le preguntan cosas sobre él y Elmer les va contestando hasta que finalmente quieren saber quién es. Y allí, entre los árboles, justo donde está el espejo, puedes ver quién es su nuevo amigo… amiga en este caso.

April 18, 2007

Caídas

Archivado en: Y la nave va, Chiquipé, Creciendo por cincuenta a las 11:19 am

Ahora que los mocos nos dejan espacio libre, Chiquipé ha empezado a compartir otros fluidos con la familia y amigos.
Dos veces, dos se cayó ayer mordiéndose el labio y sangrando (¡con lo escandalosa que es la sangre!) La abuela Eli me lo contaba compungida, no sé si pensando que yo la responsabilizaría o sintiéndose ella responsable.

Pero la cosa está así: Chiquipé está empezando a pasar el día de pie, no quiere sentarse para nada ni trasladarse de otro modo que no sea andando; tiene que aprender y, lamentablemente, se cae y seguirá cayéndose hasta que tenga equilibrio y práctica suficiente. Incluso después.
Así es que la abuela sólo puede hacer lo que hizo: consolarla y quererla.
Y gracias a las abuelas porque están ahí.

Esta mañana se ha levantado con una ligera hinchazón en el labio, que no le ha impedido en ningún momento seguir comiendo tan bien como siempre.

Nota: ¿No es sorprendente cómo cambia la cara un ligero cambio en un labio?

April 17, 2007

Lunes cansado

Archivado en: Cacún, Chiquipé, Creciendo por cincuenta a las 11:18 am

Chiquipé está molida con el tema dental. La salida se está alargando muchísimo y los dolores también. La noche del domingo al lunes fue muy movidita. De hecho mamá durmió apenas tres horas. Así es que ayer, lunes, fue un día de sueño con mayúsculas.

Chiquipé pasó la mañana durmiendo (recuperándose), pero Cacún no durmió nada, absolutamente nada. De hecho el tito Ginés trató de acostarse con él a dormir la siesta y prácticamente fue él quien se quedó dormido mientras Cacún salía de la habitación dispuesto a seguir correteando.

Mamá no fue a trabajar por la tarde. Y estuvimos en el parque un buen rato. Y luego jugando en casa. Y, menos mal que la tarde no se alargó más porque el peque estaba taaan cansado que a última hora no paraba de darse golpes contra todo, de la pura torpeza que le provocaba el cansancio.

A las 9 ya estaba durmiendo. Llegamos de casa de los abuelos, él dormido en el coche. Lo subí a su habitación y cuando estaba quitándole la ropa abrió los ojos y dijo:
- Mamá, estoy muy cansado. No quiero ponerme el pijama. Y hoy tampoco quiero ponerme el pañal.
- ¿Estás seguro?
- Sí, mamá, de verdad.
- Está bien, cariño.

Pensé durante un momento en ponerle el pañal cuando me acostara, porque levantarme en mitad de la noche a cambiar sábanas, mantas y demás parafernalia no me apetecía. Pero decidí que no estaba bien. Si Cacún me lo había pedido y yo había aceptado, tenía que tirar para adelante con las consecuencias. Y, efectivamente, no se lo puse. Y esta mañana nos hemos despertado tempraneros y secos.

Cuando le quitamos el pañal a Cacún, lo hicimos casi del tirón. Durante el día, exceptuando alguna vez de despiste mientras hacía cosas más importantes (todo lo es antes que ir al baño), la cosa fue rápida. Pero la noche no. Estaba claro que no estaba maduro para notar que quería ir al baño. Notamos que se sentía muy mal cada vez que se hacía pis en la cama (yo también, claro) Así es que volvimos al pañal nocturno y todos dormimos mejor. El sueño es muy importante, demasiado como para jugar con él. Hace meses que Cacún se levanta con el pañal seco. Pero esperamos que sea él quien pida no más pañales… Si esto de hoy no ha sido definitivo, el calorcito que nos espera en breve lo será.

Nota: Estoy muy contenta por este nuevo progreso de Cacún, adquirido por él solito.

Andando

Archivado en: Cacún, Chiquipé, Creciendo por cincuenta a las 10:24 am

Viernes tarde. Después de comer en casa de los abuelos del campo, de charla en el comedor, esperamos que Cacún termine de comer. La siesta ha sido larga (los viernes nos levantamos más temprano que el resto de los días) y se ha levantado muy hambriento.

Chiquipé está en la alfombra, buscando qué coger o qué tocar o dónde ir… Localiza el matamoscas, objeto con grado casi de culto para el abuelo. Lo coge. Parece que lo maneja muy bien. Se pone de pie con el matamoscas en la mano, a modo de agarre. El abuelo coge un segundo matamoscas (nunca son suficientes) y se lo da. Lo coge con la otra mano y… ¿qué es esto? Matamoscas en mano, se lanza a andar: a la cocina, de nuevo al comedor y una ida y vuelta constante, parando de vez en cuando para reír y aplaudir, loca de emoción.

Y, sí, nos damos cuenta… Chiquipé, aunque ya había dado sus primeros pasos, no había descubierto hasta ese momento que podía andar, desplazarse a esa altura, mantener el equilibrio, incluso esquivar pequeños obstáculos.

Todo el fin de semana andando sin parar, investigando los diferentes rincones de la casa, emocionada por su nueva perspectiva… tan emocionada, de hecho, que ni siquiera ha intentado subir las escaleras. Incluso se resiste a gatear.

Anda de una manera muy graciosa, con las piernas muy abiertas (como si acabara de bajar del caballo) Va mirándose los pies y manteniendo el equilibro con un ligero balanceo. Se levanta y se agacha muy bien y en cuanto ve que le falta el equilibrio se pone en cuclillas hasta que recupera el equilibrio. De vez en cuando se para, sonríe y se aplaude… Es genial.

El inicio en la vertical de Cacún fue tan diferente como casi todas las demás fases de sus crecimientos respectivos. Cacún casi no gateó. Con once meses dio sus primeros dos pasos y después ya no paró… Siempre fue muy seguro en sus pasos y antes de cumplir el año ya andaba bastante bien.

Nota: La pequeña Chiquipé ya se ha unido al club de las dos patas ¡La de kilómetros que le quedan!

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