Que Cacún esté tan preocupado habitualmente por la ropa que se pone y la que no, que tenga claras sus preferencias en materia de colores y estilos, que se niegue rotundamente a ponerse según qué y en cambio no quiera quitarse según qué otras cosas… vamos, su actitud general en el tema vestuario/moda, me hace preguntarme ¿de dónde le vendrá al niño? Porque cualquiera que conozca a los padres de la criatura jamás podrá tenernos por “estilosos” o preocupados en modo alguno por materia de vestuario…
Fin de semana. Por enésima vez saco el polo de rayas en distintos tonos de marrón y naranja que sólo he conseguido que se ponga una vez. Vuelvo a intentarlo porque está tan nuevo y es tan bonito y le queda tan bien… y porque me sabe fatal tenerlo en el armario mientras siempre se pone las mismas tres camisetas.
- Mamá, no me gusta. Esta camiseta no me gusta.
(Entro en modo “tratando de razonar”)
- Pero, Da, si es muy nueva, y muy bonita… Me gustaría que te la probaras.
- Pero es que a mi no me gustan las rayas.
- Lo sé pero la camiseta que has escogido es de rayas, por eso pensaba que ahora sí te gustaban.
(Ya hemos pasado por esto antes. Lo sabe y no está dispuesto a volver a discutir)
- Es que, mira, mamá… ¿no ves que esta camiseta es del otoño? Y ahora ya no es otoño. Estamos en primavera.
- ¿Cómo que es del otoño?- le digo pensando en el grosor de la camiseta…
- Claro, tiene los colores del otoño, por eso es para el otoño.
Vale. La guardaré en el armario hasta el próximo otoño. Y volveré a la carga.
La semana pasada traté de hacer un trato con él. Un día escoge él la ropa y otro día yo. Hasta ahora siempre escogía la ropa que le gustaba en mi turno, que la idea no es fastidiarlo, ni obligarlo… pero hoy estaba sin pantalones de los que le gustan. Así es que he tenido que ponerle unos vaqueros. Caos.
- Mamá, con estos pantalones todos mis compañeros va a decir que estoy feo.
- ¿Cómo? (¡¿con tres años?! -pienso yo) Pero, ¿cómo van a decir eso?
- Que sí, que no me gustan y estoy feo.
- ¿Feo?¿Pero cómo vas a estar feo? (¡Tú no puedes estar feo aunque quieras!, me dan ganas de decirle) Vale, está bien, si alguien cree que estas feo le tienes que decir que, aunque a él no le guste, son pantalones de mayores y tú eres mayor, ¿no?
- Claro
- Además, si te dicen eso es porque necesitan gafas…
No lo ha entendido, normal, pero es que no sé cómo explicarle que lo que digan los demás (que por otra parte dudo que digan algo así, más me parece que es su excusa) no tiene que ser importante.
Pero también tenemos momentos de cambio. A principio de invierno le compré un chaleco con forro polar. Como el del abuelo, le dije justo cuando puso cara de “no me gusta”. No hubo manera. Todo el invierno tratando de ponérselo y nada.
Hace dos o tres semanas (sí, ahora que está acabando el invierno) volví a sacarlo para hacer un nuevo intento. De pronto, una lucecita:
- Mira, tiene los colores de spiderman
Lo vi en sus ojos. Definitivo.
La semana pasada me dijo:
- Mamá, le tienes que decir a papá que siempre me quiero poner esta chaqueta. Pero siempre ¿eh?, en casa, para ir al cole…
- Vale, se lo diré
Y ya marchándose hacia el jardín, como hablando para él:
- Porque tiene los colores de Spiderman…
Nota: A veces encuentras el interruptor…