Cincuenta

April 23, 2007

San Jordi

Archivado en: Literatura infantil, Y la nave va, Fiestas por cincuenta a las 7:36 am

¡Feliz día del libro!

Como hoy estaremos casi todo el día fuera de casa, ayer celebramos la fiesta del día del libro.
Mamá preparó una tarta de almendras (buenísima, receta en breve), mientras merendábamos mamá contó la historia (adaptada) de la leyenda de San Jorge y el dragón y después nos regalamos un libro a cada uno.

Aquí el gremio de libreros catalanes, explica la historia de la celebración (en catalán)

Y aquí todo sobre San Jorge.

Nota: Editaré para incluir el listado de libros…

April 4, 2007

Coros y danzas

Archivado en: Y la nave va, Fiestas, Cacún, Chiquipé por cincuenta a las 7:24 am

A Cacún le gusta bailar. A Chiquipé le apasiona.
Cacún se dedica a hacer su famoso “baile del panderillo” cuando ponemos (o pone, que ya sabe él mismo) música. Chiquipé inicia su “muelle” en cuanto oye música en cualquier parte: la tele, la radio, el coche y, sobretodo, la guitarra de papá.
Cacún canta muy bien, desde hace tiempo, tiene oído y entona muy bien.
Esta semana hemos descubierto que Chiquipé también canta. En cuanto toca el estribillo de “Me enamoré en Ohio”, se lanza a gritar “Aaaaaa”, justo el tiempo que dura el estribillo. ¡Impresionante!

March 25, 2007

Día del hijo

Archivado en: Y la nave va, Fiestas, Cacún, Creciendo por cincuenta a las 4:06 pm

Por petición de Cacún, decidimos instaurar en casa el "Día del Hijo" a modo de justicia por el reciente "Día del Padre" y el próximo "Día de la Madre".

Cacún se levantó diciendo que era el día del hijo y que él mandaba. Llegamos al acuerdo de que mandaba también Chiquipé, más por mera formalidad y antecedente para otros años que porque realmente fuera a decidir algo.

La primera decisión de Cacún fue no ir a la piscina. Me costó convencerme que eso también era "tomar las decisiones del día", pero cuando le dices que tiene potestad para hacer lo que quiera en el día, no puedes después recular y rectificar a la primera decisión que toma.

A partir de esa pequeña decisión, todo fueron nuevas decisiones una tras otra bajo el lema “El día del Hijo, mandan los hijos”. Así es que comimos macarrones, porque es lo que le apetecía; nos pasamos la mañana en el jardín los cuatro juntitos; vio una película cuando quiso y no hizo nada que no quisiera (ahora que lo pienso, como casi cada día, pero repitiendo a cada momento que era el día del hijo)

Por la tarde, sin embargo, toda la alegría del día casi se esfuma. Y es que, con tres años, es muy difícil asistir impasible al cumpleaños de la prima y ver cómo destapa regalos que no son para ti. Una de cal y otra de arena.

En el cumpleaños de Nerea lo pasamos bien. Aunque Cacún se pasó más tiempo tratando de jugar al zoo de Little People que tratando de jugar con los otros primos y primas de Ne. Dos años ya… nuestra preciosa prima.

Por la noche vinieron a cenar los titos Fer y Encar y, aunque los papis se quedaron hasta las mil charlando con ellos, Cacún y Chiquipé apenas coincidieron el tiempo del cuento antes de dormir. Es lo que pasa cuando los invitados llegan a la hora de acostar a los peques… que no pueden casi disfrutarlos.

Nota: Un sábado completísimo, aunque menos mal que falta todo un año para el siguiente día del hijo…

March 19, 2007

Fin de semana de celebración

Archivado en: Y la nave va, Fiestas, Cacún, Chiquipé por cincuenta a las 3:37 pm

Hemos celebrado que teníamos tres largos días de fiesta, sin compromisos, todos para nosotros.

Hemos celebrado que hemos salido cuando hemos querido y nos hemos quedado en casa cuando nos ha apetecido (la mayor parte del tiempo, la verdad)

Hemos celebrado que, aunque Chiquipé ha estado malita, no ha estado tan malita como otras veces y que se ha recuperado pronto y que de estas le han roto dos dientes más.

Hemos celebrado que Cacún no ha querido casi ver la tele y, en cambio, ha querido pasar mucho tiempo en el jardín, con la tierra y el agua, haciendo sus "experimentos".

Hemos celebrado que todos los días hemos jugado un buen rato con la prima Ne, unos días en su casa y otros en la nuestra.

Hemos celebrado que teníamos dos libros nuevos para leer (que reseñaremos otro día)

Hemos celebrado que Cacún y Chiquipé saben poner el aparato de música, que tiene últimamente puesto el CD de Dusminguets y que cada rato ponían la canción de "Sonajeros de colores" y ¡todos a bailar!

Hemos celebrado que la tita Mónica ha venido unos días de Londres y que ha pasado un ratito con nosotros. Y que el tito Albert nos visitó también. 

Hemos celebrado que teníamos tiempo para dormir, comer, bañarnos, jugar…

También celebramos que era el día del padre y por eso hicimos ricas magdalenas de chocolate con avellanas y de arándanos. Hicimos paquetitos y fuimos a regalar al abuelo Manolo y al abuelo Ginés. Y tenemos un paquetito guardado para el abuelo Miguel que saldrá muy pronto del hospital. 

Cacún le regaló a papá un marcapáginas precioso con su foto y una leyenda que decía "Papá te quiero". El domingo, comiendo a mediodía, recordamos que al día siguiente era el día del padre. Y Cacún creyó que era justo señalar que:

"Si mañana es el día del padre, el otro día es el día del hijo"

Así es que, hablando sobre el tema, llegamos a la conclusión que es justo. Y como tenemos cerca el día de la patrona de la ciudad, hemos decidido reconvertirlo a "Día del hijo" que, básicamente consiste en que "los hijos mandan y dicen la peli que se puede ver, la comida que se puede comer y los papás les hacen un regalito"

Nota: A ver si sale la cosa graciosa 

February 18, 2007

La abuela Eli cumple años

Archivado en: Fiestas, Cacún, Chiquipé, Outdoors por cincuenta a las 5:01 pm

A final del año pasado le compramos a Cacún un calendario. La idea era que empezara a familiarizarse con la organización del tiempo. Y con esa misma idea incluimos, antes de colgarlo, todos los cumpleaños y fiestas señaladas familiares.

El cumpleaños de la abuela Eli, según consulta a papá, era el 15 de febrero. Cuando la felicitamos el día antes por anticipado porque el mismo 15 no íbamos a verla nos señaló el error: el cumpleaños de la abuela es el 7 de febrero, pero también se acepta el 17 porque hay alguna documentación en que la fecha es esa.

Así es que el sábado fuimos a comer al campo. No hace falta excusa, pero siempre está bien celebrar algo especial y los cumpleaños gustan mucho a Cacún: las velas, la nata, los cantos…

Este sábado, además, ocurrió algo muy especial. La mañana fue muy bien, paseamos por el campo; recogimos unas cuantas plantas para nuestro huerto de aromáticas: romero (rosmarinus officinalis), tomillo (thymus) y orégano (origanum vulgare); recogimos los huevos; correteamos y recogimos flores… una estupenda mañana campestre. Pero después de comer empezó repentinamente a llover, no una ligera llovizna como las que acostumbramos por estos lares, no, sino un señor chaparrón de fuerza increible. Cacún, Chiquipé y Nerea, fliparon cada uno a su manera. Cacún nunca había visto llover de esa manera, su cara era un poema, y lo único que quería era chapotear con el agua, meter los pies y salpicar, coger el paraguas y que le cayera encima… cualquier cosa que se pueda imaginar hacer bajo el agua. Y, claro, por más enfermo que estuviera la semana anterior, ¿quién tiene corazón para negarle que haga lo quiera cuando una misma está fascinada por la intensidad en que cae el agua? Así es que acabó ligeramente empapado, pero con una cara de felicidad de postal.

Chiquipé flipó desde su posición en brazos, pero como flipa con todo en estos momentos no lo tomó como algo muy especial. Y Nerea tuvo un flipe más tranquilo, en brazos del abuelo escuchando caer la lluvia sobre el tejado de la entrada.

Al final no pudimos bajar a ver el desfile de carnaval, bueno, mejor dicho, no quisimos…porque tampoco era plan de arriesgarse a otro chaparrón. Así es que nos quedamos por la noche en cincuenta y vinieron a pasar la noches Encar, Lu y Fer. Los peques se fueron a dormir enseguida porque estaban cansadísimos, pero el resto pasamos una noche muy graciosa de risas, comida china y vino.

Nota: Aunque había tratado el tema del año nuevo con Cacún, la noche del sábado no pudimos celebrarlo porque llegó del campo "reventado". 

February 17, 2007

Carnaval, carnaval

Archivado en: Fiestas, Cacún, Chiquipé por cincuenta a las 9:12 am

El viernes mamá no fue a trabajar. Era el día de carnaval y, aunque Cacún estuvo enfermo toda la semana, también toda la semana había estado recordando cada vez que miraba su calendario que "el uno y el seis es el día de los piratas".

El jueves por la tarde fuimos a comprar los disfraces: un pirata equipadísimo para Cacún y una frambuesa extra rosa para Chiquipé.

Nos levantamos el viernes como un día normal de colegio. Bueno, normal para los peques porque mamá no los lleva nunca a clase, así es que resulta de lo más especial llevarlos. Dejé a Cacún en su clase con la promesa de volver a la hora de disfrazarse. 

*Inciso: ¡Cómo cunden tres horas escasas en casa, por la mañana, con Cacún en el cole y Chiquipé durmiendo!¡Qué mal no poder hacerlo más! Aunque no sé porqué sospecho que me cansaría de estar siempre en casa…

A las 12 estábamos Chiquipé (disfrazada y galleta en mano) y mamá esperando ver salir a la clase de los piratas. El día era perfecto para estar en el patio. Mamá hizo algo de vida social con las vecinas. Desde luego si fuera una mamá al uso (al uso de las mamás de siempre) estaría enteradísima de todo porque en sólo media hora de espera me pusieron al tanto de todo lo divino y humano que sucede en el vecindario… Y esto, quitando los cotilleos absurdos, tiene también una parte positiva: la de insertar la familia en el marco más amplio del barrio que permite también influir en el devenir de las decisiones colectivas.

Las clases fueron saliendo y sentándose alrededor de la pista de baloncesto. Las mamás y los hermanos pequeños en edad no escolar nos situamos en uno de los lados. Y a esperar el desfile. 

Después de desfilar las clases por delante del escaso público, pusieron música y repartieron unas bolsas de gusanitos. Todos los peques se levantaron menos Cacún y su amigo David, que se quedaron tranquilamente sentados, comiendo sus gusanitos y "charlando de sus cosas" como acostumbra a decir. Me acerqué y nos sentamos con ellos un rato.

- "Hola, yo soy David" -me dijo el susodicho.

- Ya, ya lo sé, David. Darío me ha hablado de ti muchas veces…

- Mira David, esta es mi hermanita. (presentación en toda regla)

Nos quedamos un rato más, bailamos un poco, nos reímos un poco, charlamos un poco con la seño Rosario… y a comer a casa de los abuelitos.

Esperábamos salir más días disfrazados, pero el mal tiempo del sábado y la pereza del domingo nos dejaron fuera de juego.

Nota: Un carnaval corto. Me encanta el carnaval y el año que viene no voy a dar pie a que se me haga tarde para comprar un disfraz. O tal vez para hacérmelo… 

 

January 6, 2007

Día de Reyes

Archivado en: Y la nave va, Actividades, Fiestas, Cacún por cincuenta a las 3:48 pm

Hoy había planteado como actividad, ya que coincidía con el día de Reyes, una "búsqueda del tesoro" con pistas que trabajaran conceptos de "situación" y también "formas".

Como ayer se quedó dormido antes de las nueve, hoy se ha levantado muy, muy temprano. Se ha quedado jugando en su habitación hasta que ha recordado (un buen rato después, creo que esto es por ser el primer año) que hoy llegaban los reyes. Así es que hemos bajado al comedor y había una carta para él donde se daban unas indicaciones tal que así:

"Sube las escaleras. Arriba del todo da tres pasos a la derecha. Gira a la izquierda. Da diez pasos. Da media vuelta y busca una cosa con forma de caja"

Esto corresponde a su habitación y sobre el armario estaba la caja de los puzzles de Cars. En esta caja iban todos los puzzles que le fueron cayendo como regalos en el calendario de adviento. A Cacún le encantan los puzzles. Todavía quedaban dos puzzles en la caja y un juego de dominó. También había una nueva carta donde se indicaba que tenía que bajar dos veces (al garage) dar una vuelta al coche y encontrar un paquete del color de su jersey favorito (rojo).

Allá hemos ido y lo ha encontrado. En el paquete había camisetas y calzoncillos. Y otra carta. En esta se indicaba que los reyes se habían dejado su saco de regalos olvidado en su casita. En un primer momento ha pensado que su casita era la de papá Noel (el calendario de adviento). Luego que era la del jardín. Y finalmente he tenido que darle pistas hasta que ha descubierto que era la casita de tela que tiene en la habitación.

Y, efectivamente, allí estaba el saco de los regalos. Y otra carta, la última, donde se explicaba que cada paquete tenía pegada una forma y que según la forma sería para una persona o para otra: el círculo para papá, el triángulo para mamá, el cuadrado para Chiquipé, el óvalo para los primos y el rectángulo para él. Ha ido sacando los regalos y dándoselos a quien correspondía: un libro y una cejilla para papá, un libro para mamá, un libro de tela y un juguete de montar para Chiquipé, un libro de cuentos y un Buddy para Cacún.

Los paquetes de los primos (libros y más libros… nuestros reyes no son muy originales) los hemos guardado hasta que, por la tarde, hemos ido a dárselos. Quería especialmente que él se diera cuenta de que había regalos que no eran para él y, también, que le ofreciera el regalo a la prima Ne sin llantos ni malos rollos. Y, aunque quería abrirlos él y luego jugar con ellos, creo que hemos conseguido que entendiera que eran regalos para ella.

El resto del día, pues bien, jugando como deben ser los días de Reyes.

Nota: Creo que este momento búsqueda del tesoro es lo más divertido del día. Espero que el año que viene con Chiquipé todavía sea mejor. 

January 5, 2007

Cabalgata de Reyes

Archivado en: Y la nave va, Fiestas, Cacún, Chiquipé, Outdoors por cincuenta a las 1:11 pm

El día 5 es la cabalgata de los Reyes Magos. El año pasado fuimos con Cacún pero apenas llegamos para ver la parte trasera de la última carroza del último rey (que siempre es Baltasar). Este año no se nos iba a hacer tarde. Así es que nos fuimos a media tarde a dar un paseo a la plaza de las palomas, nos tomamos nuestro algodón dulce, Cacún paseó por los columpios un rato y sobre las 7 nos fuimos a la zona nueva del recorrido, al final de la calle donde viven los abuelos del mar y que estrenaba acera y farolas.

Habíamos quedado que los abuelos bajaban a Chiquipé sobre las siete y media. Y como estaba la calle más o menos despejada, nos sentamos en un buen sitio (en el suelo, claro) a esperar. Menos mal que papá fue previsor y compró agua y algunas golosinas saladas para picotear… Llegaron los abuelos e hicimos un poco más amplio la zona de espera. Y en esas pasamos un buen rato esperando. Cacún se llevó un globo de Nemo y Chiquipé una tortuguita de plástico.

No tenía muy claro cómo iba a reaccionar Chiquipé porque era su primera manifestación pública de este calibre. Pero todas las previsiones se quedaron cortas porque desde que empezó la música hasta que nos fuimos se pasó el rato haciendo palmas y bailando.

Cacún preguntaba sin parar cuándo iban a pasar los Reyes Magos, y aunque algunas de las carrozas llamaro su atención (no puedo evitar nombrar la de Cars o los Lunnis tamaño adulto, o los malabares con fuego) estuvo más tiempo preocupado por ver pasar a los reyes. Uno de los conductores de la carroza real era primo del abuelo del mar y gracias a eso conseguimos un peluche/llavero. Además los bolsillos llenos de caramelos que para eso estaba la abuela lanzándose cada vez que tiraban, el abuelo recogiendo los que caían sobre su gorra y yo recogiendo los que caían en el cochecito de Chiquipé (por la que más de una vez temí sufriera un caramelazo)

Al recogernos, compramos el roscón en mi pastelería preferida. Aunque la subida exagerada de precios ha hecho que probablemente sea la última vez…

Los peques llegaron a casa durmiendo. Cansadísimos de tanta emoción.

Nota: Esta es la primera de una larga serie de cabalgatas. Otra de las tradiciones navideñas que me apasionan 

 

January 2, 2007

Año nuevo

Archivado en: Y la nave va, Fiestas, Cacún, Chiquipé, Outdoors por cincuenta a las 12:32 pm

Nos levantamos, nos vestimos y aprovechamos el buen tiempo para ir al campo a una hora decente.

Cuando llegamos estaba sólo el abuelo. Nos dimos un paseo al sol, que estaba precioso el día.

Enseguida llegaron las titas y la abuela y al poco los titos Mig y Mer con los primos. Y pasamos un día muy tranquilo, comiendo, bebiendo, riéndonos y descansando para este nuevo año que empieza.

Por la tarde, después de comer, una partida al preguntón. Cacún también participa. Coge su paquete de cartas y se dedica a inventar preguntas de las que conoce la respuesta tipo: "Quién es la vieja que vive en el bosque?" o "Cómo va Buzz al espacio?" En fin, un ejercicio de imaginación e improvisación importante…

Nota: Me encanta empezar el año en el campo. Me encanta disfrutar del sol y el frío del invierno. Y es una tradición preciosa para los peques. 

January 1, 2007

Nochevieja

Archivado en: Y la nave va, Fiestas, Cacún, Chiquipé por cincuenta a las 10:33 am

El último día del año no quería que lo pasáramos en casa y menos con los días de sol e incluso calor que están haciendo (20 grados a 31 de diciembre está muy bien) Nos fuimos Cacún, Chiquipé y Mamá al parque de nuevo. Como la experiencia del viernes fue tan buena, pensé que otra ronda de juegos nos vendría bien. Pero la idea no fue muy original y el parque estaba a reventar de gente.

En el castillo de los lunnis un niño la tomó con Cacún. No, no soy una madre sobreprotectora, no voy por ahí peleándome con los otros padres y madres ni tampoco gritando a los peques. Pero después de ver cómo por tres veces el niñato se lanzaba sobre Cacún, lo tiraba para impedirle pasar por la cuesta, al ver una cuarta agresión en forma de patada derrumbadora en el esternón, tuve que gritarle: "¡Niño, vale ya!", momento que aprovechó el padre (que para mi sorpresa lo estaba viendo todo, impasible, a mi lado) para decirle: "Fulanito, no le pegues al niño que te saco…" Yo sabía que si intervenía iba a provocar el llanto de Cacún, que se siente más desvalido cuando me ve, así es que aprovechamos el momento para salir, ir a casa de los abuelos y coger el coche de carreras, bajar al parque y darnos un super paseo que nos quitó el mal humor a ambos.

Por la noche tocó cenar en casa de los abuelos del mar, así es que allá nos fuimos. Esta vez sí que llegamos los últimos, pero no había tanta gente como en nochebuena. Nos juntamos los abuelos, los hermanos y parejas y los peques. Fue divertido, cenamos muy bien, la tita Lu le rompió la cámara de fotos a Marta, nos colocamos nuestras pelucas, gorros, gafas de cotillón y nos liamos la manta a la cabeza tirándonos montones de confeti.

A la una y poco estábamos en casa. A descansar.

Nota: Prefiero la nochebuena. Pero una fiesta no amarga a nadie. 

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