Cincuenta

February 7, 2008

La recogida del cole

Archivado en: Cacún, Chiquipé, Palabras mayores, Creciendo por cincuenta a las 2:05 pm

Chiquipé y mamá vamos a recoger a Cacún al cole. A veces vamos andando, a veces en coche porque no nos da tiempo de hacer la agradable ruta que hay desde casa hasta la escuela a pie.
Pero lo que es fijo todos los días es la siguiente escena.

Cacún sale de clase normalmente haciendo monerías: pone los ojos en blanco, saca la lengua, se ríe. Nunca sé si es que está contento de salir de clase o contento de vernos esperándolo a la puerta del cole. Se acerca corriendo, se para al lado de Chiquipé y poniendo voz de “adulto hablando a bebé” (esa típica voz que nos sale sola cuando nos dirigimos a un bebé) dice:

- Siri, ¿es que no le vas a decir nada a tu hermano mayor?¿Ni un beso?¿Ni hola?.

A lo que Chiquipé suele responder con un “Hola, aío” y a otra cosa mariposa.

Entonces se gira hacia mi y me suelta más serio que un notario:

- Bueno, mamá, ¿no me vas a contar lo que has hecho esta mañana?

Y así, de este modo, empiezan siempre nuestras largas tardes a tres bandas.

Nota: No sé porqué siento que debo atesorar estos momentos, estas frases… no para no olvidarlas, sino para recordar el absoluto placer que me produce estar con mis hijos.

January 2, 2008

La evolución según Cacún

Archivado en: Cacún, Palabras mayores por cincuenta a las 10:14 pm

Cuenta Cacún que hace mucho tiempo, cuando vivían los antiguos, el oso Winnie the Pooh y su amigo el burro (del que desconocemos el nombre) eran gigantes que estaban instalados apaciblemente en el polo norte.

Un día, Burro tenía mucha prisa porque llegaba tarde a una reunión. Así es que se puso a correr y corrió y corrió… con tan mala suerte que pisoteó a todos los antiguos que allí vivían. El pobre no se dio cuenta, claro. Pero cuando su amigo oso vio lo que había sucedido, entre los dos hicieron un gran agujero y metieron dentro a todos los antiguos.

Afortunadamente los antiguos habían inventado las hormigas. Así es que Burro y Winnie desaparecen de la escena tranquilos porque las hormigas no habían muerto.

Y entonces de las hormigas nacieron las babosas; las babosas tuvieron ranas; las ranas criaron gatos; los gatos parieron perros; los perros engendraron osos y… después de los osos aparecimos nosotros: los humanos. Eso sí, los humanos que no somos antiguos.

Y como en el polo norte hace mucho frío, pues nos vinimos a vivir aquí, al sur.

Nota: Estoooo, bueno, vale… como cuento no está mal. No hay que dar más explicaciones. Y como Cacún me pide que lo escriba para acordarse siempre, pues aquí está.

March 27, 2007

Cosas del cole

Archivado en: Y la nave va, Cacún, Palabras mayores, Creciendo por cincuenta a las 8:32 am

A veces Cacún dice cosas que nos dejan sorprendidos. A veces dice cosas que nos hacen reir. Pero siempre dice, mucho, mucho…

Ayer papá lo llevó al cole. Al dejarlo en la puerta de la clase le dijo:

- Venga, cariño, que te lo pases muy bien.

Cacún se dirige a su clase y justo al entrar, se gira y grita:

- ¡Papá!

- ¿Qué? -le dice papá que ya estaba marchándose.

- ¡Y tú también que te diviertas en tu trabajo! 

Esta noche ha llovido mucho. Y esta mañana también llovía mucho. Papá ha decidido que hoy no había cole para Cacún. A Cacún no le ha gustado mucho la idea:

- ¡Joooo! Yo quiero ir que hoy hay música.

Y es que el "idilio" musical es en ambas direcciones: a Yolanda le encanta Cacún y a Cacún ella y sus clases.

En cambio el otro día comentaba que no le gustan las clases de religión porque tienen que hacer fichas más largas. Vale, este tema tengo que resolverlo con la profesora porque justo esto es lo que trataba de evitar a principio de curso. Que los niños que no hacen religión no tengan un identificador claro de lo que hacen en esas horas, tengan que seguir llamándola "religión" y que, encima, tengan que hacer lo mismo que en otras horas pero fuera de su aula me parece muy mal. No pueden hacer cosas que les hagan "avanzar" con respecto al resto del aula, así es que supongo que los deben poner a pintar fichas y más fichas (cosa que no gusta nada a Cacún)

Nota: Volver a reunirme con el director para volver a insistir en plantear una alternativa clara, que esté dentro de lo recogido por la legislación, pero que sea útil o por lo menos divertido para los peques. Y, por supuesto, volver a hablar con la tutora a ver si consigo sacarle algo más de información. 

March 14, 2007

Mi casa

Archivado en: Y la nave va, Cacún, Palabras mayores por cincuenta a las 1:26 pm

Cuando la abuela ha ido a recoger a Cacún esta mañana, se ha encontrado con la tita Mer que había ido a recoger al tito Miguel. Se les había roto un coche. Cacún ha corrido a saludar y dar besos a los dos. La tita Mer dijo algo como: “Bueno, nos vamos a recoger a los niños y para casa”

Cacún subió al coche de la abuela serio y, antes de salir del recinto del cole ya estaba diciendo, lloroso:

  • “Yo también quiero irme a mi casa, con mi papá y mi mamá. No quiero ir a casa de ninguna abuela”
A la abuela se le partió el corazón al oírlo decir eso. A mamá se le partió por partida doble: por lo que dijo y porque se lo tuvieran que contar, o sea, por no estar junto a él y consolar su tristeza…

March 2, 2007

La estación del tren

Archivado en: Y la nave va, Cacún, Palabras mayores por cincuenta a las 12:14 pm

Ayer llegaba papá de su viaje a Madrid. Desde que nos levantamos estuvo con la pregunta en la boca:

-         ¿Viene hoy papá? ¿Han pasado ya cuatro días?

Yo le contesté que sí, lo que dio paso una larga charla sobre el viaje, la llegada a la estación y demás.

Cuando llegó a la casa de la abuela no pareció satisfecho y siguió preguntando sobre la llegada de papá, sobre cuántos días habían pasado y si ya era el día cuarto.

Más tarde, después del colegio, cuando lo recogió la otra abuela, también siguió con el tema.

A la hora de comer, mamá llegó y ya estaba esperándole la pregunta:

-         Entonces, ¿viene hoy papá? ¿No me engañas?

-         No, no te engaño. Luego iremos a buscarlo a la estación.

-         Y, ¿todavía sois marido y mujer?

-         Sí, hijo, todavía. 

La hora de ir a la estación fue impresionante. Durante el trayecto (corto) no dejó de hablar, preguntando cosas como:

-         ¿Seguro que sabes ir a la estación?

-         Que síiii, que sé ir.

-         ¿Y cómo lo sabes?

-         No ves que yo antes iba mucho a Madrid porque vivía allí.

-         ¿Cuándo estabas casada?

-         No, no estaba casada…

Ya en la estación la emoción se veía en su cara. Cuando llegamos estaba en el andén el tren de Murcia que es el último que sale de la estación, un cuarto de hora antes de que llegue el de Madrid. Cacún hace meses que sabe cómo funciona el tema de las estaciones de trenes (bueno, lo que sabemos nosotros y le fuimos contando en su época dorada de “los vehículos”), así es que se maravillaba cada vez que encontraba algo que reconocía: las vías, la taquilla, la locomotora, el revisor, los vagones, el carro de las maletas, los bancos y, sobre todo, el jefe de estación y su silbato. Cuando el buen hombre dio la salida al tren y se acercó a nosotros camino de su despacho, Cacún no podía quitarle los ojos de encima. Pero cuando, además nos dijo “Buenas noches” al pasar por nuestro lado, al pobre le salió un “Buenas noches” entre emocionado e incrédulo de que personaje tan “conocido” se dirigiera a él que no podía ser verdad. Lástima que en lugar de bandera llevara sólo linterna… otro tema para conversar mientras esperábamos.

Los siguientes 15 minutos fueron una misma pregunta: ¿cuándo llega el tren?, salpicada con complementos del estilo: ¿cuándo se ve la luz? O ¿cuándo se oye la sirena? O ¿cuándo vuelve el hombre del silbato?

Tuvimos una charla acerca de si el hombre del silbato era como un árbitro porque los dos llevaban pito, jugando a las diferencias entre ambos…

Llegó papá y Cacún no podía apartar los ojos del tren.

Camino de casa, justo antes de cerrar los ojos de puro cansancio, sólo dijo:

-         Jooo, yo sólo he estado una vez en Madrid. Me gustaría conocer más Madrid.

Exclamación lastimera tras la cual se quedó profundamente dormido hasta esta mañana.

Nota: Desde que papá le contó a Cacún la “historia” de nuestro noviazgo y boda, se ha convertido en su segundo tema recurrente. No para de preguntar acerca de la boda, de cuando éramos novios, de dónde estaba él en esos momentos, y todo lo demás.

February 28, 2007

Tengo un trato

Archivado en: Y la nave va, Cacún, Palabras mayores, Educación por cincuenta a las 1:57 pm

Esta semana Cacún ha entendido lo que es un trato. No sé cómo será educativamente hablando, pero el caso es que últimamente, cuando no quiere hacer algo le propongo un trato. Por ejemplo, puedes sacar todos tus juguetes de Fufi (el saco de los juguetes) si luego cuando acabes los vuelves a guardar.

Como decía, no estaba muy claro para mi si la cosa era un mero chantaje o entrañaba un recurso pedagógico en que le enseñaba cómo comprometerse con alguien. Hasta que este fin de semana la respuesta llegó solita.

El tito Ginés tenía guardado un regalo que le trajo la tita Arancha. Cuando Cacún llegó del cole, Ginés le dijo que si se lo comía todo tenía un regalito. Cacún, para asegurar el asunto dijo:

- ¿Tenemos un trato? -frase que utiliza mamá siempre para asegurar que ha entendido el asunto.

Eso, junto a un choque de manos dio por firmado el trato.

Pero, el tito Ginés, que es muy bromista y al que le gusta mucho hacer rabiar a Cacún para ver por dónde sale, decidió unilateralmente que, aunque había terminado con toda la comida no había regalo porque era una broma.

Según Ginés la charla que siguió a continuación acerca de "tú y yo tenemos un trato porque hemos chocado las manos y los tratos están para cumplirse" fue tan, pero tan convincente que no tuvo más remedio que sacar el regalo (un globo terráqueo con luz) y dárselo.

Por la noche tuve la oportunidad de volver a comprobar que la cosa estaba asentada. El trato era, puedes sacar los juguetes si luego los recoges. Yo, ingenua de mi, no me di cuenta que no había firmado el trato con un choque de manos. Así es que Cacún, muy dignamente me explicó al recriminarle yo que no recogiera a pesar de nuestro trato:

- "Mamá, pero si no era un trato. ¿No has visto que no hemos chocado las manos?"

Nota: Debo estar más atenta a los detalles 

February 22, 2007

Las cosas claras

Archivado en: Y la nave va, Cacún, Palabras mayores por cincuenta a las 1:48 pm

Ayer tuvimos que ir a recoger a papá al trabajo porque mamá se había llevado (¡vaya despiste!) las llaves del coche. Cacún estuvo todo el tiempo en el coche comentando que quería entrar al trabajo de papá.

Llegamos en el justo momento en que salían. Cacún preguntó:

- Mamá, ¿crees que podría entrar a ver el trabajo de papá?

Así es, mientras mamá se quedaba fuera con Chiqui, Cacún entró a ver dónde trabajaba papá.

Al salir una de mis compañeras estaba fuera conociendo a la peque. Le presenté a Cacún y ella, en plan darle conversación, le dice:

- ¿Te ha gustado el sitio donde trabajan tus papás? 

- Sí, dice medio tímido.

- Pues ya sabes, cuando seas mayor te vienes a trabajar aquí.

- Noooo -contesta semi ofendido- pero si yo voy a ser astronauta.

Vale, hijo, menos mal que tienes miras bien altas porque si puedes elegir nunca vengas a trabajar aquí.

Nota: Últimamente Cacún habla insistentemente de ser jefe y que todos seamos sus ayudantes. Me gustaría saber si es algo de la edad o es pura televisión. Buscar información. 

February 9, 2007

Momento alfombra

Archivado en: Y la nave va, Cacún, Palabras mayores por cincuenta a las 8:56 am

Mamá coge a Cacún, le abraza y le dice al oído:

-          Te quiero mucho, Cacún…. ¿lo sabías?

-          Sí, y yo también te quiero mucho

Y al segundo, pregunta: 

-          Mamá, tú cuando te casaste con papá, ¿te pintaste los labios?

-          Sí, y los ojos también.

-          ¿Y papá?

-          No, papá no se pintó, pero fue a la peluquería. Iba muy guapo

-          Mamá, cuando sea mayor, yo no me quiero casar. Ni tampoco quiero tener novia, ni novio, ni nada…

-          Muy bien, Cacún, puedes hacer lo que quieras.

-          Yo quiero vivir sólo.

En ese momento se ve en su cara un “click”, algo ha pensado. Y, efectivamente:

-          Mamá, cuando sea mayor, ¿puedo venir con mi coche a la casa?

-          Claro, hijo, esta será siempre tu casa. Puedes venir siempre que quieras.

Un rastro de melancolía…

-          Cuando seas astronauta y vuelvas de tu viaje por el espacio, vendrás a cincuenta y te quedarás con nosotros en casa, ¿verdad?

-          ¡Claro!¡Yo voy a ser astronauta!

Y, cambio de tema…

-          Mamá, ¿me enseñas en la bola del mundo dónde viven los astronautas?

-          Bueno, no sé si sabré dónde viven…

-          Pues entonces vamos a ver dónde están los submarinistas que se llevan a Nemo (Australia)

Y cogemos la bola del mundo y repasamos nuestros “lugares especiales”

Nota: Por cierto que ayer comprobé que Cacún ha entendido lo que es una isla y las puede identificar en el mapa.

February 8, 2007

Reclamando atención

Archivado en: Y la nave va, Cacún, Chiquipé, Palabras mayores, Creciendo por cincuenta a las 10:06 am

Cacún se está comportando como un auténtico "hermano mayor". Es muy cariñoso con Chiquipé (casi siempre), pero también es muy bruto, suele tirarla al suelo, subirse a caballito sobre ella, quitarle cualquier juguete que coja (incluso aunque él lo haya desechado un momento antes), e incluso apartarla a empujones.

Es un poco difícil manejar hasta dónde intervenir y hasta dónde es mejor dejar que funcionen a su ritmo. Está claro que no se puede dejar que le haga daño, aunque a veces llego tarde para eso, pero tampoco puede hacerse nada para que no haya roces típicos de la convivencia.

Coincide esta época, además, con el esplendor en gracia y salero de Chiquipé. Cada día aprende nuevas gracias que nos reproduce insistentemente en cuanto nos ve aparecer. Tanto a papá como a mamá nos encanta dedicar tiempo a Chiquipé, nos hace mucha gracia todo lo que hace, está para comérsela.

Por las noches, en la cama siempre hay un momento de juerga. Cacún suele seguir su rutina acompañado por mamá (más o menos todas las noches). Si los acuesta papá, siempre se oye un "¿jugamos a los animales?" o bien "¿jugamos al colegio?". Chiquipé suele pasar todo el rato poniéndose de pie y empujando el cabecero para hacer ruido; o tratando de llegar a la mesilla; o tirándose sobre la cabecera… y ahora también haciendo pedorretas, o llevándose las manos a la cabeza con gesto de sorpresa, o soplando, gritando, riendo… o cualquier cosa nueva que haya aprendido ese día.

Ayer por la noche, después de poner el pijama a Chiquipé, cambié de lado de la cama para cambiar a Cacún. Pero Chiqui estaba haciendo algún tipo de gracia y me quedé mirándola mientras estaba poniéndole el pijama a Cacún. Él estaba hablando. Y de pronto me miró y me dijo:

- Mamá, pero hazme caso. Hazme caso como a Chiquipé.

¡Uff, vaya toque de atención! 

Nota: Debo ser cuidadosa con este tema, sin ponerse de los nervios ni exagerar, pero dedicar un tiempo a Cacún en solitario y hacerle entender que también tengo que dedicar un tiempo a Chiquipé. 

February 6, 2007

Conversaciones en la escuela

Archivado en: Cacún, Palabras mayores por cincuenta a las 4:03 pm

Cuenta papá que esta mañana han llegado temprano a la escuela. Había muchos niños y mamás esperando para entrar.

Cacún ha visto a su amigo David. Y papá ha asistido a esta conversación:

- David, ayer no viniste. ¿Estabas malito?

- Sí, me dolía la oreja

- ¿La ceja?

- No, la oreja.

- Ah, pues yo tengo cera en la oreja.

Y así ha seguido, y ha seguido…. Papá no podía recordar más pero sí la sensación de irrealidad, como si hubieran ensayado la conversación, o como si no tuvieran tres años ni estuvieran rodeados de niños que apenas hilvanan una frase completa.

La seño Rosario ya me comentó que David y Cacún se habían caído muy bien; que cuando se sentaban en el rincón de la biblioteca y cogían un libro no había quien los parara y se contaban unas historias increibles; que los dos tenían un nivel de lenguaje muy similar y les encantaba hablar al uno con el otro.

Nota: Me encanta oir a Cacún hablar y hablar y hablar… tiene muy buenas habilidades lingüísticas 

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