Cincuenta

August 13, 2007

Canarios y pérdidas

Archivado en: Nada especial, Y la nave va, Cacún, Creciendo por cincuenta a las 12:38 pm

Hace casi un año compramos nuestro primer canario como regalo de cumpleaños para Cacún. Tanto papá como mamá habíamos tenido canarios de pequeños en casa y en casa de nuestros respectivos abuelos. Así es que pensamos que sería una buena idea empezar a criarlos, que Cacún y Chiquipé vieran día a día vivir a los pajaritos…

En cuanto llegamos a casa, preguntamos a Cacún cómo llamar al canario. Y, como era de esperar, optó por ponerle su mismo nombre. Mala idea. Durante un par de semanas cuando una preguntaba: “¿Dónde está Cacún?” o el tan trillado “¿Qué está haciendo Cacún?”, recibía una respuesta no siempre esclarecedora de a quién hacía referencia la información, como por ejemplo: “En el jardín” o “Comiendo” o incluso “Durmiendo”. Cacún-canario fue un compañero encantador. Era precioso y al ser el primero Cacún pasaba largos ratos sentado frente a la jaula viéndolo… la primera semana. Claro que el pobre no vivió mucho más. Una noche empezó a tener unos espasmos de lo más raros, como una especie de “hipo canario”. El día siguiente se levantó igual y nos dimos cuenta que había acabado con toda la reserva de bizcocho que papá le había puesto en plan “para toda la semana”. Esa misma tarde lo encontramos muerto en la jaula. Cuando Cacún preguntó no sé porqué en lugar de decirle que había muerto me salió que se había escapado. Ni siquiera lo pensé, sólo me salió.

Papá y mamá nos negamos a darnos por vencidos tan pronto. Como el atracón fue la causa que atribuimos a tan prematura muerte, pensamos que sólo era cuestión de no darle más bizcocho. Volvimos a comprar otro macho. El nuevo canario no tomó el nombre de Cacún porque a éste se le ocurrió que un nombre mejor era Cincuenta. Y Cincu pasó a ser uno más en la familia. Durante algún tiempo pensamos que no cantaba porque estaba asustado por tanto cambio; luego pensamos que no cantaba porque era demasiado joven; finalmente creímos que no cantaba porque no tenía una hembra cerca…

Pasado un tiempo prudencial de un par de semanas, decidimos comprar una canaria. Por aquello de la parejita… porque el pobre Cincu estaba muy solito y no le salía la voz del cuerpo. Y así llegó a casa la que estaba destinada a ser la compañera de Cincu y madre de los futuros retoños canarios. Todo empezó a ser muy raro. Porque Cincu siguió sin cantar ni hacer intento alguno. La familia más especialista en estos temas concluyó que Cincu no era un macho, era una hembra, cosa que aceptamos a regañadientes porque ahora teníamos dos hembras y lo de la crianza iba a estar complicado. Lamentablemente la compañera de Cincu no duró más que dos días. Ya venía en mal estado de la tienda, pero la llegada a casa y la disputa por la jaula con Cincu no favorecieron en nada su delicada salud. Esta vez sí le dijimos a Cacún que la pobre canaria (de quien no recuerdo el nombre, aunque sé que lo tuvo) había muerto. No hubo más preguntas. Todavía estaba Cincu que, aunque había pasado a ser una canaria, todavía era preferido por Cacún.

El tito Albert nos ofreció a su “Macho machote” para tratar de criar antes de que acabara la primavera. Los dos se llevaron muy bien nada más verse y durante un tiempo pudimos disfrutar de su “baile del apareamiento”. Todo iba de maravilla. Cincu empezó a poner huevos, uno por día hasta un total de cuatro. Y entonces una desafortunada decisión hizo que todo se fuera al traste. Consideramos que el lugar escogido estaba un poco en el paso, que Cincu necesitaría tranquilidad en estos momentos y que si cambiamos la orientación sería mucho mejor para el empolle. Así es que cambiamos la jaula de orientación. Cincu salió espantada y ya no quiso entrar en el nido más. MM trató de hacerla entrar por todos los medios, empujando, piando, cantando, colocándose sobre los huevos… no hubo manera. Dimos por perdidos los huevos, pero pensamos que todavía estábamos a tiempo de una nueva puesta.

A la mañana siguiente, al salir a trabajar, me di cuenta de que la jaula estaba vacía. El nido se había caído al suelo, los huevos no estaban y los canarios tampoco. Responsabilizamos a los gatos del barrio. Pero después de jurar venganza, un examen más minucioso de la jaula y los restos nos indicó que se había caído el nido por falta de agarre. Seguramente entraron los dos a la vez y se desplomó todo. Esta vez fue la más triste para mi. A Cacún no le dijimos nada de muerte, sólo le explicamos la desaparición. El cree que están por ahí viviendo tranquilamente, en plan familia tradicional. ¡Qué tierno!

Papá entró en modo Scarlett O’Hara y me puso por testigo de que nunca más compraría un canario. Pero si es triste que desaparezcan, más triste es tener la jaula vacía, colgando de la pared… es un tanto deprimente. Y papá no acepta una derrota como resultado final. Así es que volvió a pedir la revancha y así fue como llegó nuestro último inquilino a casa. Al principio Cacún decidió que se llamaría Edu. Pero todos nos equivocamos constantemente y le llamamos Cincu. Así es que por unanimidad (incluso Chiquipé levantó la mano) lo renombramos a Cincu. Es el segundo más bonito (Cincu “the first” era el más bonito con diferencia) y el primero en canto… Y todos deseamos que tenga una larga y productiva vida.

Nota: Esperaremos hasta primavera para volver a intentar la crianza. Lo bueno de todo esto es que ya hemos corregido algunas prácticas nocivas y creemos poder afirmar que no se volverán a repetir las circunstancias que condujeron a esas pérdidas. Continuará…

July 6, 2007

Junio en blanco

Archivado en: Nada especial, Y la nave va por cincuenta a las 1:39 pm

El mes de junio ha sido un poco difícil. Nada grave, quede claro. Más bien una sucesión de resfriados (primero yo y luego los dos peques) y un exceso de trabajo por acabar antes de las más que ansiadas, ansiadísimas VACACIONES.
Por supuesto las vacaciones llegaron y hemos pasado unos días deliciosos tratando de adaptarnos a la falta de obligaciones.
Y yo apuntando en mi libreta todos los títulos para los posts que quiero escribir. Y todos los libros que durante Junio nos alegraron los días y las noches.
Como no quiero escribir entradas larguísimas ni un listado de títulos (algunos de los cuales no sé ya ni qué quieren decir), iré completando con las ideas que he ido atesorando.

Tenía ganas de volver a Cincuenta. Y tengo todo un precioso mes por delante. ¡Qué alegría!

Valga este mensaje para mis amigas, contertulias y compañeras. Cincuenta ha vuelto.

May 2, 2007

Unos días de calma

Archivado en: Nada especial por cincuenta a las 12:39 pm

La semana pasada fue un poco complicada. Y es que a veces mamá se complica sola la vida.
Me ofrecieron una reducción de jornada pero con una reducción no proporcional del sueldo. No voy a volver a pensar en el tema porque a fin de cuentas era lo que yo quería (trabajar de 8 a 3) y sin embargo acabé medio enfadada conmigo y con mi entorno porque la injusticia me vuelve ciega. Otro ejemplo de arbolito que me impidió ver el precioso bosque que había detrás. ¿Todas las tardes libres? Y ahora que viene el buen tiempo… playa, piscina, siestas…

Menos mal que se me pasó justo a tiempo para poder disfrutar de todo este enormemente largo fin de semana que contaré otro día.

Nota: En definitiva, volvemos a lo importante.

April 9, 2007

Descanso

Archivado en: Nada especial, Y la nave va por cincuenta a las 9:38 am

Llueve. Ha llovido toda la semana, todos los días de esta semana de fiesta. Y no es una queja. Cuando se vive en Murcia y la lluvia cae como esta semana, fina y persistente, se vive con una enorme alegría. Y si, además, una ha crecido en el norte y adora la lluvia, es una bendición.

Ha sido una semana completa. El lunes pasado, mamá se puso enferma. Bueno, enfermedades de temporada: tos, mocos y malestar. Suficiente para ir el martes al doctor a que me diera la baja temporal. Así es que hemos pasado toda una semana juntos, sin obligaciones de ningún tipo. Y, aunque no hemos podido salir mucho, por la lluvia y porque el encierro nos ha provocado contagios cruzados, ha sido una semana espléndida con todo el tiempo del mundo para hacer y no hacer…

Justo como querría vivir.

Nota: Sólo me hubiera gustado tener un ratito para sentarme al ordenador y escribir. Pero bueno, esta semana iré actualizando.

January 30, 2007

30 de enero

Archivado en: Nada especial, Y la nave va, Cacún por cincuenta a las 10:45 am

Otra noche complicada. Y otro día fuera de casa.

Menos mal que, al volver a casa de los abuelos a recoger a Cacún y Chiquipé, la abuela Juani nos informó que estában mucho mejor, que habían comido bastante bien y habían tosido poco.

Con tan buenas perspectivas nos fuimos a casa y pasamos un buen rato de "alfombra"

Por cierto, el coche siempre ofrece muchas posibilidades de juego/aprendizaje. Ayer, sin ir más lejos, estuvimos jugando con términos de situación espacial (izquierda, derecha, delante, detrás) en una especie de juego del veo-veo. Y seguimos reforzando los ordinales con las marchas (a Cacún le gusta preguntar qué marcha llevas en el coche, le gusta ir por autovía porque ponemos la quinta, y todo el rato te va preguntando: "¿qué marcha está?")

Nota: Parece que vamos saliendo del ataque de mocos/tos… a ver si nos libramos hasta dentro de, por lo menos, dos meses. 

 

January 20, 2007

20 de enero

Archivado en: Nada especial, Y la nave va, Cacún, Chiquipé por cincuenta a las 1:52 pm

Por la mañana piscina. Hoy por primera vez Cacún no se ha quejado por tener que ir a nadar. Y hoy de nuevo hemos salido con el tiempo algo más que justo. Dice papá que Cacún ha estado sin manguitos. Es un enorme paso adelante. Se ha estado tirando de la colchoneta a la piscina, nadando hasta los brazos del monitor y después nadando desde el monitor a la escalera.

Como, mientras tanto mamá y Chiquipé han estado haciendo la compra, tenemos el resto del fin de semana para quedarnos en casa y hacer vida hogareña.

La tarde ha sido tranquila, hemos visto alguna película. Chiquipé está peor, con más tos y mocos, la progresión natural en sus enfermedades.

Cacún se ha quedado dormido sobre las 6 de la tarde. Ha dormido una siesta indecente a esas horas. Y, claro, sobre las 10 de la noche se ha despertado, de malas pulgas y pidiendo comida. Menos mal que teníamos la cena preparada (por cierto que lleva como un par de semanas comiendo mucho) y después hemos visto Los Increibles. Resultado: a la cama cerca de las 2 de la madrugada. Eso sí, estaba tan cansado que se ha ido sólo, sin esperar a papá.

Nota: Aunque no hemos tenido ninguna actividad específica, hemos estado trabajando con las letras del frigo y hemos seguido aprendiendo a quitar la mesa y poner lo sucio en el lavavajillas.

January 14, 2007

14 de enero

Archivado en: Nada especial, Y la nave va, Actividades, Cacún, Chiquipé por cincuenta a las 5:37 pm

Por fin un día de frío. Y por fin nos quedamos un día entero en casa, los cuatro. No salimos ni para comprar pan (que para eso lo hago yo misma)

Un día completo, con tiempo para todo. Desayuno tranquilo dominguero; vemos en familia el vídeo de "Primeras palabras en inglés" de Baby Einstein (Cacún repite de manera espléndida las palabras conforme suenan); baño largo de los dos, relajante y juguetón; comida especial de domingo, a los ricos macarrones de papá; Shreck (por cierto que se Cacún pasó toda la tarde diciendo: “Y voy yo y me lo creo!”); juegos en la alfombra; escritura; más juegos; palomitas; lectura y comentario del libro del invierno (hablamos de ropas de invierno, de nieve, de frutas de invierno…); cena y a la cama con doble cuento.

Por cierto, hemos estado jugando al juego de Aprende a leer con Pipo y me ha maravillado literalmente el control de las sílabas que empieza a tener Cacún. Interpreta las sílabas con "L" y "M". No cabe duda que Cacún tiene un control lingüístico impresionante. 

La actividad para hoy estaba enmarcada en “tareas domésticas” y he conseguido que Cacún me ayudara a limpiar el polvo de los muebles del comedor.

Nota: Qué maravilla de día. Nada especial y todo tan magnífico.

November 23, 2006

Las mañanas son de papá

Archivado en: Nada especial, Y la nave va por cincuenta a las 7:43 am

Ayer comentaba papá Gor lo feliz que le hace pasar el rato de las mañanas con los peques.

Entra a trabajar más tarde, cosa que pidió para poder dejar a los peques en el cole y no tener que levantarlos a horas indecentes para dejarlos en casa de los abuelos.

Los levanta con calma, los viste, les da el desayuno y lleva, primero a Cacún y luego a Chiquipé al cole. De paso habla con las profesoras por si hay alguna novedad o algo que debamos saber, porque a veces los abuelos no son muy buenos transmitiendo los mensajes…

Y justo ayer comentaba lo especial que es ese momento del día para él. La posibilidad de pasar ese rato a solas con los peques nada más empezar el día le gusta. Y más si Cacún no se levanta, según sus propias palabras, "de malas pulgas"

Nota: A veces, cuando nos ve cabreados o serios a alguno de los dos Cacún pregunta, "¿Es que estás de malas pulgas?" 

Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Janis Joseph